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LOS MISTERIOS DE LA MISIÓN
REZAR EL ROSARIO CON UN CORAZÓN MISIONERO

INTRODUCCIÓN

El Papa Juan Pablo II marcó sus 25 años de pontificado introduciendo cambios en el tradicional y centenario Rosario. En su carta apostólica «Rosarium Virginis Mariæ» (16 de octubre 2002), Su Santidad proclamó El Año del Rosario, (octubre 2002-octubre 2003) y exhortó a los católicos a reavivar la fe meditando los misterios de la vida de Cristo «unidos a y en la escuela de su Santísima Madre». Además de los misterios Gozosos, Dolorosos, y Gloriosos del Santo Rosario, Su Santidad propuso «los Misterios Luminosos» que ponen de relieve cinco momentos significativos de la vida publica de Cristo, es decir: «su Bautismo en el Jordán, su auto-manifestación en las Bodas de Caná, su proclamación del Reino de Dios invitando a la conversión, su Transfiguración y, finalmente, su institución de la Eucaristía, como expresión sacramental del Misterio Pascual». Su Santidad aseguró a la comunidad eclesial que la incorporación de estos nuevos misterios sigue fielmente «todos los aspectos esenciales del formato tradicional de oración», y sólo «pretenden dar frescor y renovación al interés que, por el Rosario, siente la espiritualidad cristiana.»

La meditación del Papa Juan Pablo II sobre «los Misterios Luminosos» fue la inspiración de lo que vamos a referir aquí como «Los Misterios de la Misión», es decir, los misterios de «(1) la Encarnación, (2) la Epifanía, (3) la Llamada de los Doce, (4) el Lavatorio de Los Pies y (5) el Envío en Misión de los Discípulos al Mundo.»

Los «Misterios de la Misión» están enraizados en la Sagrada Escritura, en particular en Los Evangelios. La meditación de cada uno de los misterios incluirá un pasaje de la Escritura con cortas reflexiones sobre la misión. El caminar de cada misionero es único, y las reflexiones sobre la misión no pueden ser agotadas. Cada misterio es inmensamente profundo y sigue invitando a cada uno a una humildad y contemplación más profundas, mientras dejamos que Dios se comunique con nosotros y nos guíe en nuestra situación particular como misioneros.

Oremos para que la meditación de estos «Misterios de la Misión» ilumine el espíritu de todos los misioneros del mundo y enriquezca su espiritualidad misionera. Pero los misterios son para todo el mundo porque cada ser humano, como hijo de Dios, está llamado a participar en la Misión de Dios. Esperamos que la meditación de estos misterios conduzca a todos a amar más la Misión de Dios, a responder con mayor generosidad a su llamada misionera y a establecer un vínculo con todos los misioneros del mundo.

Que nuestro Dios vivo, en unión con la Bienaventurada Virgen María, nuestra Señora del Rosario, la Patrona de las Misiones, Santa Teresita del Niño Jesús, y todos los santos y mártires misioneros, continúen guiando nuestro caminar y sostengan nuestro espíritu misionero.

PRIMER MISTERIO DE LA MISIÓN
LA ENCARNACIÓN

PASAJE DE LA ESCRITURA

En el principio la Palabra existía y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios. Ella estaba en el principio con Dios. Todo se hizo por ella y sin ella no se hizo nada de cuanto existe. En ella estaba la vida y la vida era la luz de los hombres, y la luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la vencieron…«la Palabra se hizo carne, y puso su Morada entre nosotros…» (Jn 1,1-5.14).

Reflexión misionera:

El Dios Trino es la fuente de la misión y el misterio de la Encarnación forma el verdadero fundamento de la vida misionera. En la oración del Ángelus recordamos la Encarnación de la Palabra Divina. Dios es la Misión y el Misionero. El mensaje central de la misión es que Dios se hizo uno con nosotros, en nuestra humanidad y en nuestro mundo, para compartir nuestros gozos, nuestras luchas, nuestros dolores y nuestras esperanzas. Porque «tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él tenga vida eterna» (Jn 3,16-17). Por ello, es fundamental que cada misionero se identifique profundamente no solo con la Palabra-Misión, sino también con la Palabra hecha carne, «el Misionero de todos los misioneros».

SEGUNDO MISTERIO DE LA MISIÓN
LA EPIFANÍA

PASAJE DE LA ESCRITURA

Nacido Jesús en Belén de Judea, en tiempo del rey Herodes, unos magos que venían de Oriente se presentaron en Jerusalén, diciendo: «¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Pues vimos su estrella en el Oriente y hemos venido a adorarlo…» Ellos, después de oír al rey, se pusieron en marcha, y he aquí que la estrella que habían visto en el Oriente, iba delante de ellos, hasta que llegó y se detuvo encima del lugar donde estaba el Niño. Al ver la estrella se llenaron de inmensa alegría, entraron en la casa; vieron al niño con su madre María y, postrándose, lo adoraron; luego abrieron sus cofres y le ofrecieron dones de oro, incienso, y mirra (Mt 2,1-2. 9-11).

Reflexión misionera

Los primeros testimonios de la venida de Dios al mundo en carne humana fueron las personas sencillas de corazones humildes: María y José, los Pastores pobres, y los magos («los sabios”). Porque los magos de Oriente fueron suficientemente humildes para «doblar las rodillas postrándose» y bastante sabios para admitir que saben muy poco; Dios les manifestó los misterios de la misión cuando, después de un viaje prolongado y difícil, finalmente “vieron al niño con su madre María, » y Dios «los llenó de alegría». Un misionero es quien se humilla, escucha, es guiado por el Espíritu, reconoce y comparte los numerosos dones de Dios, y tiene un corazón alegre y agradecido. Como los magos, que tienen que afrontar muchos desafíos e incertidumbres en medio de las tinieblas, misionero es también quien tiene que sufrir muchas luchas pero nunca pierde la visión de la luz, «la Estrella de Luz». La Epifanía del Dios de la Misión es universal. Los magos de oriente representan a la gente de buena voluntad y de paz, los emigrantes de diferentes razas y culturas y todos los rostros de la misión.

TERCER MISTERIO DE LA MISIÓN
LA LLAMADA DE LOS DOCE
(El don de la Vocación Misionera)

PASAJE DE LA ESCRITURA

Subió (Jesús) al monte y llamó a los que él quiso; y vinieron donde él. Instituyó Doce, para que estuvieran con él, y para enviarlos a predicar…» (Mt 3,13-14).

Reflexión misionera

Antes de llamar los doce discípulos y antes de los grandes acontecimientos en Su vida, Jesús subía siempre al monte para rezar. Un misionero es una persona de oración, solicitando siempre la ayuda del Espíritu Santo en cada decisión que hace. Jesús llamó a cada misionero por nombre (llamada personal) para estar con él (discipulado/religioso), y para ser enviado (misionero). La figura numérica «doce» simboliza la Iglesia que es, por su verdadera naturaleza, misionera. La llamada al discipulado es una llamada a tomar parte en la misión profética de Jesús de ‘anunciar a los pobres la Buena Nueva, proclamar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, dar libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor» (Lc 4,18-19). La actividad misionera de Jesús yendo a todos, se manifiesta concretamente en su Encuentro y diálogo con la Samaritana (Jn 4,1-42), porque cada misionero está llamado a ir a todo el mundo abriéndose en compasión y diálogo respetuoso con los que Buscan la fe, con la gente pobre y marginada, con las personas de otras culturas y tradiciones religiosas. Llamados a compartir la plenitud del amor de Dios en la vida y la misión de Jesús, los discípulos son enviados a proclamar el mensaje del Reino de Dios (Lc 9,2). La llamada a participar en la misión de Jesús es para todos y requiere una respuesta más generosa porque «la mies es mucha y los obreros son pocos» (Lc 10,2).

CUARTO MISTERIO DE LA MISIÓN
EL LAVATORIO DE LOS PIES

PASAJE DE LA ESCRITURA

Durante la cena, se levanta de la mesa, se quita el manto y, tomando una toalla, se la ciñó. Luego echó agua en una palangana y se puso a lavar los pies de los discípulos y a secarlos con la toalla con que estaba ceñido. Llega a Simón Pedro; éste le dice: «Señor, ¿lavarme tú a mí los pies? » Jesús le respondió: ‘Lo que yo hago, tú no lo entiendes ahora; lo comprenderás más tarde.’… Después que les lavó los pies y tomó su manto, volvió a la mesa, y les dijo: ¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros? Vosotros me llamáis ‘el Maestro’ ‘el Señor’, y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Señor y el Maestro os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros. Os he dado un ejemplo, para que también vosotros hagáis como yo he hecho con vosotros» (Jn 13,2.4-7.12-15).

Reflexión misionera

Jesús, lavando los pies de Sus discípulos, ejemplifica el servicio misionero. Misionero es quien sigue íntimamente la vida del Maestro que «no ha venido a ser servido sino a servir» (Mc 10,45). Por su ejemplo, Jesús enseñó a sus seguidores a ser misioneros que sirven y aman. De la misma manera, un misionero debe enseñar por su ejemplo, por su testimonio de vida cristiana. Como los pies simbolizan movilidad, un misionero sigue constantemente los pasos de Jesús, siempre pronto y dispuesto a ir y a servir dondequiera que sea enviado. Seguir las huellas de Jesús no es fácil. Lavar los pies de los demás exige mucha humildad y sacrificio. Por eso, un misionero debe ser una persona que se niegue a sí misma, tome su cruz y siga las huellas de Jesús (Mt 16,24). El lavatorio de los pies simboliza no sólo un humilde servicio, una kénosis y un sacrificio sino también el amor incondicional de Dios que quita todo lo que nos impide ser verdaderos misioneros y mensajeros de la Buena Nueva.

QUINTO MISTERIO DE LA MISIÓN
EL ENVÍO EN MISIÓN DE LOS DISCÍPULOS AL MUNDO

PASAJE DE LA ESCRITURA

Por su parte, los once discípulos marcharon a Galilea, al monte que Jesús les había indicado. ... Jesús se acercó a ellos y les habló así: “Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo» (Mt.28:16-20).

Reflexiones misionera

Enviado por el Padre en comunión con el Espíritu Santo, Cristo Resucitado envía a sus discípulos a continuar la misión divina. Como el Padre me envió también yo os envío (Jn 20,21). Con total abandono y confianza en la permanente presencia del Trino Dios, un misionero es enviado para ser testimonio de la esperanza y vida nueva en el mundo. Aunque en el principio la misión era ofrecida a gente particular y en un tiempo preciso, ahora la Misión se ofrece a todo el mundo y supera las barreras de la cultura, del tiempo y del espacio. “Es el Señor” (Jn 21,7) quien llama, quien lava y quien envía. San Pablo pregunta: “¿Cómo invocarán a aquél en quien no han creído? ¿Cómo creerán en aquél a quien no han oído? ¿Cómo oirán sin que se les predique? ¿Cómo predicarán si no son enviados? Como dice la Escritura: ¡Cuán hermosos los pies de los que anuncian el bien! » (Rm 10,14-15). Incluso en el crepúsculo de la vida, un misionero continúa siendo faro de la Buena Nueva y un recordatorio vivo de que Dios nos ama mucho y está siempre con nosotros.

El Rosario, «Compendio del Evangelio»

Los Misterios de la Misión son un compendio de algunos temas del evangelio para meditarlos más profundamente, no como adición con vida y espíritu propios, sino como algo que armoniza con los ya establecidos y aprobados por la Iglesia: Misterios Gozosos, Luminosos, Dolorosos y Gloriosos. El misterio de la Encarnación, como piedra angular, tiene su relación especial con los otros misterios de la misión. Establece su fundamento y su fuerza, su armonía e interconexión con todos los Misterios del Rosario. “Dios se hizo Uno con nosotros en nuestra humanidad y en nuestro mundo, para compartir ‘nuestros gozos, nuestras luchas, nuestros dolores y nuestras esperanzas’”. Cada Misterio de la Misión, del segundo hasta el quinto, llama nuestra atención, y enriquece el espíritu misionero de los otros Misterios del Rosario y, por ello, de todo el Evangelio.

En la Epifanía, podemos imaginar y contemplar el gozo de María y José que se vieron inundados por el Espíritu, los pastores pobres que escucharon la buena noticia del ángel y fueron conducidos al pesebre y los magos, que fueron guiados por la Estrella de luz en su difícil viaje misionero, ofreciendo alegremente sus tesoros al Niño Jesús (Misterios Gozosos).

  1. La Encarnación del Hijo de Dios (Lc 1, 26-38)
  2. La Visitación de nuestra Señora a su prima Isabel (Lc 1, 39-45)
  3. El Nacimiento del Hijo de Dios en el portal de Belén (Lc 2, 1-7)
  4. La Presentación de Jesús en el Templo (Lc 2, 21-24)
  5. El Niño Jesús perdido y hallado en el Templo (Lc 2, 41-52)

En la Llamada de los Doce, podemos imaginar y contemplar a Jesús rezando en el monte y comenzando su vida publica, llamando por nombre a cada uno de sus primeros discípulos, tendiendo la mano a los que luchan, dando luz a los que están en tinieblas -así proclama Jesús el Reino-, ejemplificado en su encuentro y dialogo misionero con la Samaritana (Misterios Luminosos).

  1. El Bautismo en el Jordán (Mt 3, 16-17)
  2. Las bodas de Caná (Jn 2, 1-11)
  3. El anuncio del Reino de Dios (Mc 1, 14-15)
  4. La Transfiguración (Mt 17, 1-8)
  5. La institución de la Eucaristía (Mt 26, 26-29)

En el Lavatorio de los Pies, podemos imaginar y contemplar a Jesús con sus discípulos en el Cenáculo antes de su Pasión y Muerte, inclinado ante ellos, lavándoles los pies e instruyéndolos para que sigan su ejemplo -ser siervos humildes, hacer sacrificios, llevar las cruces con amor y amar incondicionalmente- (Misterios Dolorosos).

  1. La oración en el Huerto (Mt 26, 36-42)
  2. La flagelación de Jesús atado a la columna (Mc 15, 16-20)
  3. La coronación de espinas (Jn 19, 1-5)
  4. Jesús con la Cruz a cuestas camino del Calvario (Lc 23, 26-32)
  5. La crucifixión y muerte de Jesús (Jn 19, 25-30)

En el Envío Misionero de los Discípulos al Mundo, podemos imaginar y contemplar a Cristo resucitado enviando a sus discípulos a compartir la Buena Nueva a los seres humanos, llenándolos del poder del Espíritu Santo, asegurándoles la Presencia permanente y el Amor eterno del Dios Trino en su camino misionero (Misterios Gloriosos).

  1. La resurrección del Hijo de Dios (Mc 16, 1-8)
  2. La ascensión del Señor al cielo (Lc 24, 50-53)
  3. La venida del Espíritu Santo (Hch 2, 1-4)
  4. La Asunción de María al cielo (Lc 1, 46-49)
  5. La coronación de María como Reina y Señora de todo lo creado (Ap 12, 1-6)

EL ROSARIO, «CAMINO PARA CONTEMPLAR EL MISTERIO»

(Adaptación tomada de la Carta Apostólica del Papa Juan Pablo II Rosarium Virginis Mariæ)

  1. Oración de apertura: El Rosario puede ser introducido -reconociendo humildemente nuestra necesidad y deseo de Dios-, con las primeras palabras del Salmo 70: “Oh Dios, ven en mi ayuda, Señor, date prisa en socorrerme”. También podemos empezarlo con la profesión de fe (credo de los apóstoles), como la base de nuestro caminar contemplativo.
  2. Anunciando cada misterio: lo anunciamos para abrir ante nosotros un telón de fondo sobre el cual centrar nuestra atención. Encaminamos nuestra imaginación y nuestra mente hacia un episodio particular, un momento sagrado en la vida de Cristo, con el fin de reflexionar más profundamente en el Evangelio.
  3. Escuchando la Palabra de Dios: al anuncio del misterio, sigue la proclamación del relato según el pasaje de la Escritura. Escuchamos atentamente dejando que Dios nos hable. Se puede compartir una breve reflexión misionera sobre la Palabra.
  4. Silencio: la escucha y la meditación se alimentan del silencio. Hacemos una pausa y centramos nuestra atención, durante algunos momentos, sobre el misterio.
  5. El Padre nuestro: después haber escuchado la Palabra de Dios y habiéndonos centrado en el Misterio, elevamos nuestro ser al Padre. En cada uno de sus Misterios, Jesús nos lleva siempre al Padre. Comparte con nosotros su intimidad con el Padre; por eso, con toda confianza, podemos decirle “¡Abba, Padre!” (Rm 8,15; Ga 4,6)
  6. El Ave María: hace del Rosario la oración mariana por excelencia. Contemplamos el misterio de la relación única de María con Cristo, que la convierte en Madre de Dios, la Theotokos. Al pedir la intercesión maternal de María en nuestra vida y en la hora de la muerte, invocamos continuamente el Santo Nombre de Jesús.
  7. El Gloria: la meta de toda contemplación cristiana es el culto, alabanza y acción de gracias al Dios Uno y Trino. Cristo nos conduce al Padre por el Espíritu. La glorificación del Dios Trino al final de cada decena, nos hace pregustar la contemplación que todavía debe venir: “es bueno estar aquí” (Lc 9,33).
  8. La oración conclusiva: El Rosario puede terminar con una oración pidiendo los frutos específicos de un misterio particular, para que meditando sobre los Misterios, podamos “imitar lo que contienen y obtener lo que prometen.” También pedimos por las intenciones del Santo Padre, y nos unimos más estrechamente con todos nuestros hermanos cristianos y no-cristianos.

Las cuentas del Rosario: las cuentas convergen en el Crucifijo, que abre y cierra la secuencia de la oración. Cristo es el centro de la vida y de la oración de todos los creyentes. Todo empieza en él, todo conduce a él y todo, a través de él, por el Espíritu, llega al Padre.

Sugerencias sobre cuándo rezar los “Misterios de la Misión»

Cada misionero (cada cristiano) puede seguir siempre la inspiración del Espíritu sobre cuando rezar los “Misterios de la Misión”.

En armonía con el tiempo litúrgico, un tiempo oportuno para rezar los “misterios de la misión” será en octubre, el mes del Rosario y de la misión, y especialmente en el “Domingo Mundial de la Misión” (Domund). También durante la Octava de la Oración por la Unidad de todos los Cristianos (enero 18-25), la Semana de las Vocaciones, la Semana de la Misión, Pentecostés y en los días de fiesta como Epifanía y las fiestas de los Apóstoles y los Santos misioneros, mártires, beatos y siervos de Dios.

La lista que sigue, de Santos misioneros, mártires, beatos y siervos de Dios, con las fechas de su fiesta, es parcial:

  • Ss. Pedro y Pablo (29 junio)
  • Sta. Teresa del Niño Jesús, Patrona de la Misión (1 de octubre)
  • San Francisco Javier, Patrón de la Misión) (3 de diciembre)
  • San Arnold Janssen, fundador de 3 congregaciones misioneras: SVD, SSpS, y SspSAp (15 de enero)
  • San Joseph Freinademetz, misionero en China (29 de enero)
  • SS. Cirilo e Metodio, misioneros en los pueblos eslavos y patrones de ecumenismo (14 de febrero)
  • San Patricio, misionero de Irlanda (17 de marzo)
  • San Eugene de Mazenod, fundador de los Oblatos Misioneros de María Inmaculada (21 de mayo)
  • San Jacinta, misionera en Polonia (17 de agosto)
  • San Pedro Claver, patrono de los Afro-americanos (9 de septiembre)
  • San Lorenzo Ruiz, mártir y misionero laico en Japón, (28 de septiembre)
  • San Daniel Comboni, misionero en África y fundador de los Misioneros Combonianos (10 de octubre)
  • San Antonio María Claret fundador de los Misioneros Hijos del Corazón Inmaculado de Maria (24 de octubre)
  • Santa Francisca Javier Cabrini, fundadora de las Hermanas Misioneras del Sagrado Corazón de Jesús, y madre de los emigrantes (13 de noviembre)
  • San Columbano, misionero, Abad y patron de la Sociedad Misionera de San Columbano (23 de noviembre)
  • Beato Pedro Calungsod, mártir, joven catequista laico y misionero en las Islas Ladrones (Marianas) (2 de abril)
  • Beato Juan Bautista Scalabrini, Obispo, fundador de los Misioneros Scalabrines y padre de los emigrantes (1º de junio)
  • Beata Teresa de Calcuta, fundadora de las Misioneras de la Caridad (5 de septiembre)
  • Beato Pablo Manna, misionero en Burma (Myanmar) y fundador de la Unión Misionera Pontificia (P.I.M.E) (15 de septiembre)
  • Beata Laura Montoya, fundadora de las Hermanas Misioneras de María Inmaculada y de Santa Catalina de Siena (21 de octubre)
  • Beato Güido María Conforti, obispo y fundador de los Misioneros Javerianos (5 de noviembre)
  • Beata María de la Pasión, fundadora de las Franciscanas Misioneras de María (15 de noviembre)
  • Beato Giacomo Alberione, fundador de la ”Familia Paulina” Misioneros del Apostolado de Mass media (26 de noviembre)
  • Beata Maria Helena Stollenwerk, co-fundadora de las Hermanas Misioneras Siervas del Espíritu Santo y SspSAp (28 de noviembre)
  • Otros santos cuya vida y misión os hayan impactado.

AGRADECIMIENTOS

Los pasajes de la Escritura y las citas están tomados de la Biblia de Jerusalén. Desclée de Brouwer, Bruselas.

La ilustración del primer misterio, la Encarnación, está realizada por Stanley Gorski (1.996), basada en el logo centenario (1.996) de las SSpSAp. Muestra al Padre (simbolizado en la mano extendida), en comunión con el Espíritu Santo (representado por la paloma), enviando al Hijo (simbolizado por la Eucaristía y la Cruz) al mundo (simbolizado por el globo lleno de manos alzadas). Desde el inicio del mundo, Dios ha sido uno con nosotros, y continúa estando más íntima y verdaderamente presente entre nosotros a través de la Eucaristía, la “Palabra hecha Carne”, la vida y el alma de todo misionero.

Las ilustraciones del segundo al quinto misterio: la Epifanía, la Llamada de los doce, el Lavatorio de los pies y el Envío en Misión de los discípulos al Mundo, son de Mahler y provienen de las Constituciones de los Verbitas (5 de noviembre, 1983).

… y muchas personas que han contribuido silenciosamente, entre ellas animadores misioneros enviados en el tiempo de Dios. Por todos elevamos nuestros corazones y, sin cesar, damos gracias a Dios.

Esta oración meditativa del Rosario, los “Misterios de Misión” apareció, por vez primera, el Domingo Mundial de Misión (20 de octubre, 2.002), y ha sido escrita como una ofrenda de amor y acción de gracias al Dios Trino, un tributo a todos los misioneros y un modo sencillo y orante para celebrar, con María, el Año del Rosario.

TESTIMONIOS

Los misterios ayudan a centrarse en el tema de manera sencilla y orante.
- Una teóloga seglar especialista en Misiología -

En ellos reconozco el fruto orante de una espiritualidad personal basada en la Escritura y enraizada en la misión… Espero que estas meditaciones sobre el Rosario serán cada vez más conocidas y empleadas.
- El Superior general de una Congregación religiosa misionera internacional -

Pienso que serán ampliamente aceptados, especialmente en este año en el que el Santo Padre está promoviendo el Año del Rosario. Estoy seguro de que muchos secretarios y animadores misioneros en todo el mundo presentarán estas reflexiones con mucho entusiasmo, con el fin de ayudar y animar la oración en la actividad misionera… Son un instrumento muy bueno para animar la oración misionera.
- Del Secretariado de Misión en Roma -

Puede estar seguro de que todas nuestras hermanas emplearán muy bien este folleto, especialmente durante las horas de adoración nocturna. No puedo pensar en otro modo mejor para orar por nuestros Sacerdotes, Hermanos y Hermanas que están trabajando en misiones, tanto en el propio país como al exterior.
- Una Hna. contemplativa de adoración perpetua en EE.UU. -

Empleo el Rosario de los misterios misioneros una vez a la semana. Me ayuda a realizar mejor mi vocación misionera.
 - Un director espiritual misionero que vive en Filipinas desde hace 50 años -

Me gustan las reflexiones misioneras porque enriquecen nuestra espiritualidad misionera (religiosa y seglar), y nunca se agotan. Mi experiencia es que una reflexión se construye sobre otra.
- Una Hna. misionera en Australia -

Las reflexiones sobre los cinco misterios misioneros son una inspiración para los misioneros y una guía para orar y contemplar en la introducción del Rosario. Las reflexiones la he encontrado muy inspiradoras. Estoy seguro de que evocarán muchos pensamientos para los misioneros que los empleen. Considero que cada particular misterio es muy apropiado.
- Un misionero en Ghana desde hace 55 años -

Pienso que este Rosario inspirará tanto a quienes ya están comprometidos en la actividad misionera de la Iglesia como a quienes, en virtud de su llamada bautismal, se sientan llamados a unirse en el gran trabajo de la evangelización. El folleto puede servir como instrumento maravilloso para despertar la conciencia de nuestra vocación común como cristianos.
 - Un impresor de libros religiosos y profanos -

¡Qué bueno es saber que también nosotros somos misioneros!.
- Un misionero migrante-

Cuando nosotros, obispos misioneros, hacemos nuestra visita “ad limina” al Papa, Juan Pablo II enfatiza las enseñanzas del Vaticano II, y nos recuerda que “la Iglesia, por naturaleza, es misionera”. Por ello, toda persona: Papa, Obispo, Sacerdote, Religioso o seglar está llamada a ser misionera. La meditación los Misterios misioneros del Santo Rosario, no sólo nos lo recuerda sino que nos hace misioneros a través de nuestra oración meditativa, e inspira la actividad misionera. El antiguo dicho “contemplata tradere", significa compartir lo que hemos contemplado. Llevamos a los demás el mensaje del amor salvífico de Dios por nosotros.
 - Un obispo misionero en Papua Nueva Guinea durante 47 años -

CARTA DE LA SANTA SEDE

(Con ocasión de su 25 aniversario en el Pontificado, el Papa Juan Pablo II fue informado de la publicación de los “Misterios de la Misión”, y ha querido hacerle constar la seguridad de su oración, impartiéndole su Bendición Apostólica).

SECRETARÍA DE ESTADO
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PRIMERA SECCIÓN - ASUNTOS GENERALES

“El Santo Padre ha apreciado mucho su carta. Le agradece los sentimientos que usted expresa y le da gracias por la ayuda de sus oraciones y su solidaridad a través de la fe.

Su Santidad invoca para usted innumerables gracias del Espíritu Santo, para que se sienta fortalecido y lleno de gozo… Encomendándolo a la protección de María, Reina del Rosario, le imparte su Bendición Apostólica”.

Sgd. Monsignor Gabriele Caccia
Secretaría de Estado
Ciudad del Vaticano
3 de noviembre, 2003

Este Rosario meditado fue escrito
por un misionero del Verbo Divino que desea permanecer anónimo.

Publicado con aprobación eclesiástica
Sociedad del Verbo Divino – Casa General – Roma
9 de julio, 2.003

Primera publicación 8 de septiembre, 2.003 (Edición Año del Rosario)
LO QUE SIGUE HAY QUE DEJARLO EN INGLES.