Tuesday, June 19, 2012

Hoy la crónica del día y una homilía inspirada en el Fundador
A day dedicated to the Founder

The third day of the General Chapter began with Eucharist in honor of St Arnold Janssen, our Father, Guide and Founder, which was celebrated in both of the Chapter languages, Spanish and English; in Spanish, Fr Arlindo Dias presided; in English, Fr Robert Kisala.

This was our first workday as Continental Zones: Africa/Madagascar, Asia/Pacific, Europe and Panamerican. The objective of our Zonal meetings was to reach a level of familiarity among the Chapter members, to share some of the Provincial reports, and elect 3 candidates per Zone for their presentation, later in the afternoon, in the Plenum.

The Plenum approved the Rules for the celebration of the Chapter, as well as approving, by acclamation, the four youngest members of the Chapter as scrutinizers: P. João Ladeira (ANG), P. Anselmo Ribeiro (BRN), Hno. Dominic Huynh (VIE) y P. Daisuke Narui (JPN).

Finally, the Planning was voted on, resulting in the following members being elected: P. José Antunes da Silva (POR), Hno. Guy Mazola Mido (CNG), P. Heinz Kulüke (PHS), y P. Thomas Ascheman (USC).

The day ended with a period of Bible Sharing, by ‘Lectio’ methods, in small basic groups in which the Chapters members listened to, reflected upon and shared the Word of God.

El tercer día del 17º Capítulo General empezó con la Eucaristía dedicada a San Arnoldo Janssen, nuestro Padre, Guía y Fundador, y fue celebrada en español por el P. Arlindo Dias, en inglés por el P. Robert Kisala.

También fue el primer día de trabajo por Zonas continentales: África-Madagascar, Asia-Pacífico, Europa y Panamérica. En los grupos zonales el objetivo fue la familiarización entre los capitulares y delegados, el compartir los Informes Provinciales y la elección de los 3 candidatos por Zona para posterior presentación al plenario.

En plenario, se aprobó la agenda y las reglas de procedimiento para este Capítulo y también, por aclamación, fueron escogidos los cuatro capitulares más jóvenes como escrutadores: P. João Ladeira (ANG), P. Anselmo Ribeiro (BRN), Hno. Dominic Huynh (VIE) y P. Daisuke Narui (JPN).

Y, al final, fue elegida la Comisión de Planificación: P. José Antunes da Silva (POR), Hno. Guy Mazola Mido (CNG), P. Heinz Kulüke (PHS), y P. Thomas Ascheman (USC).

Las actividades del día han concluido con la Lectio Divina, donde en pequeños grupos los capitulares pudieron escuchar, reflexionar y compartir la Palabra de Dios.


Homily – June 19: P. Robert Kisala

Celebration of the Mass for the Feast of St. Arnold Janssen

In his homily Sunday at the opening mass of the 17th General Chapter, Fr. Tony Pernia drew attention to our founder, especially in his reference to the 1st General Chapter of the Society, where five capitulars were in attendance. Since then, I have been thinking about what St. Arnold might think about our presence here in the 17th General Chapter. I was wondering, first of all, what would St. Arnold think about the very fact that we are celebrating this 17th General Chapter, 137 years after the foundation in Steyl, which involved only four members, especially after they faced a crisis in their very first year together, when two of the original four members left after a dispute about the mission of the congregation? What would St. Arnold think about the fact that there are 125 capitulars gathered here for this chapter, from 27 different nations? While not literally from every nation, people, and language, we certainly have a representative sample here. What would St. Arnold think about this word, “interculturality,” a word that is still relatively new to many of us, and whose meaning we are still exploring ourselves? What would St. Arnold think about the opening mass yesterday, when we were led into the chapel by our confreres from Africa carrying the Bible in solemn procession and dancing, and when the Word was welcomed at the entrance to the chapel by our confreres from Vietnam with sticks of incense? And what would he think about our vespers last night, which including a song in Hindi by our confreres from India?

I think that St. Arnold would have reacted to all this with the words from the Gospel that he loved so much, that Gospel we just heard proclaimed: “From his fullness we have all received, grace upon grace” – and then even more grace on top of that. All of this is by God’s grace, they are the blessings that we have received as a Society, from the fullness of the Lord. This point was also echoed by Fr. Pernia in his report on the state of the Society to the Chapter yesterday, and was the focus of our vespers yesterday evening, when we celebrated the many blessings we have received. His report yesterday was very realistic in pointing out how our numbers have stopped increasing in the past couple of years, and some of the concerns that we have about our missionary commitment and religious life, especially through the issues of “early-returnees” and departures from the Society. However, the point he kept coming back to was that we have been greatly blessed as a congregation: blessed with more than six thousand members, blessed with a young membership, blessed with the energy to take on new missionary commitments, and most of all, blessed with our interculturality.

I further think that St. Arnold would then want to remind us that “to those to whom much has been given, much will be required.” From us to whom so much has been given in terms of our interculturality, much will be required, in healing the hurts and overcoming the contradictions in our intercultural life together, and responding generously to the needs of an increasingly divided world.

And, finally, I think St. Arnold would then have counseled us to take to heart the first reading today from the Letter to the Ephesians, to see it as a kind of Gospel of interculturality. We bear witness to “the wisdom of God in its rich variety,” a wisdom that is reflected in the rich variety of cultures that He has created. We are invited to bow our knees before the Father, though whom every family, every culture, in heaven and on earth takes its name. And we ask for the power to comprehend, with all the saints, what is the breadth and length, the height and depth, and to know the love of Christ for all nations and peoples and languages created by God, a love that surpasses all knowledge, as we share generously our intercultural life and mission.

Homilía de P. Arlindo Dias desde el Prólogo de San Juan

Caros cohermanos

Agradezco la oportunidad de presidir esta celebración en este día del Capitulo General dedicado a nuestro fundador San Arnoldo Janssen. Creo que como Congregación no hemos todavía explorado en profundidad la oración hecha por nuestro fundador San Arnoldo y el Prólogo de San Juan como fuentes de inspiración para nosotros en nuestra vida y misión. Tal vez algunos de nuestros biblistas deberían tomarse tiempo para profundizar las consecuencias de estos dos textos para nuestra vida y misión verbita.

En su oración, el fundador pone de relieve dos ideas que seguramente ha sacado de su meditación del Prólogo del Evangelio de San Juan. El comienza hablando de la Luz del Verbo y del Espíritu de la Gracia. En oposición a eso nos presenta las tinieblas del pecado y la noche de la incredulidad que hoy día se multiplican en tantas formas concretas de injusticia, corrupción, violencia y exclusión. Tengo para mí que esto no debe ser para nosotros una simple oración devocional, sino un programa de vida. Estamos invitados a contemplar la luz del Verbo y el Espíritu de la gracia presente en nosotros, en la Iglesia y en la sociedad, así como las tinieblas del pecado y noche de infidelidad que experimentamos en nuestro día a día.

Por otro lado, el Prólogo de San Juan se presenta como un modelo para nuestra identidad verbita, una vez que es de ahí de donde hemos heredado nuestro bonito nombre de Misioneros del Verbo Divino. Si ponemos atención al texto, la palabra VERBO aparece 8 veces en forma directa y unas diez veces más en forma indirecta; DIOS viene mencionado 6 veces; PADRE otras 2 veces; HIJO viene pronunciado 2 veces y JESUCRISTO 1 vez. San Juan, de esto modo nos presenta la Trinidad como modelo de comunión y participación y por qué no, de interculturalidad. Después de eso nos menciona por tres veces la palabra LUZ y por 2 veces TINIEBLAS. El evangelista no puede esconder la contradicción del mal presente en la humanidad. ¡De ahí el saca la conclusión de que el Verbo era la Vida; la vida era la Luz y en el Verbo había Vida! En una construcción poética apunta hacia la centralidad de la vida. Es la vida que es la luz. Por lo tanto lo esencial de la misión de todo el cristiano es el cuidado de la vida. Enseñarnos la importancia del cuidado de la vida en todas sus formas; ¿no es por eso que Dios se hizo carne y vino a vivir entre nosotros?

Se miramos al mundo hoy día, podemos apuntar con seguridad tres grandes luces: 1) la presencia de las mujeres con su modo de ser; 2) los jóvenes con sus búsquedas y 3) en la Iglesia el laicado con su presencia y vigor. Al mismo tiempo se presenta como cierta noche el hecho que no se haya todavía alargado en sus estructuras para acogerlos en sus múltiples posibilidades de contribución y en su ciudadanía plena. La exclusión de estos tres seguimientos nos invita a pasar de las tinieblas a la luz con nuevas formas de comunión y participación. En estos tiempos en donde se ve una tendencia a volver al pasado para en él encontrar seguridad, también nosotros podemos volver al pasado, pero desde otra perspectiva. Volver a él para encontrar ahí los testimonios que nos apuntan al futuro y nos confirman en la convicción de que el Espíritu estuvo, está y estará conduciendo la humanidad hacia un futuro feliz.

Como estamos a las puertas de celebrar los 50 años del Concilio Vaticano II les pido el permiso de citar algunas de estas inspiraciones dejadas por el obispo Helder Cámara en los dos gruesos libros que reproducen con mucha pasión su Diario del Vaticano II y sus sueños para la Iglesia. En el año 1965 él nos recordó la importancia del Concilio como evento para la Iglesia al decir que esto “no fue un juego cualquiera. La esperanza que ha despertado el Concilio no puede sin más desaparecer como un globo que se marchita”.

Después prosigue con el pensamiento de los Padres del Concilio: “Somos continuadores de Cristo: nuestra presencia y acción deben conducir al Maestro por en medio de la humanidad: en actitud de diálogo; en espíritu ecuménico; en la disposición de servir”. ¿No es eso lo que ha influenciado nuestra identidad y nos ha hecho definir nuestra misión verbita como diálogo profético con los pobres, las culturas, las religiones y los buscadores de fe?

Finalmente Hélder Cámara comparte la convicción de una Iglesia servidora de los pobres al relatar de forma apasionada uno de los gestos proféticos del papa Pablo VI durante una de las celebraciones del Concilio: “Terminada la Santa Misa, el Secretario General del Concilio, después de recordar que la Iglesia siempre ha amado a los pobres, anunció que el Santo Padre iba a depositar, en el altar de la ofrenda, su propia tiara para que fuera vendida en beneficio de los pobres. ¡Y la basílica contempló emocionada, en un silencio impresionante, avanzar a Pablo VI con la tiara en las manos, dejarla en el altar y regresar feliz!”

Que podamos tomar este Capitulo General como un tiempo privilegiado para descubrir la luz del Verbo, el Espíritu de la Gracia y también las tinieblas y noches de incredulidad presentes en nosotros, en nuestra Congregación, en la Iglesia y en la sociedad, y proyectar nuestra misión en la Iglesia al servicio del Reino dentro de una mayor fidelidad al Verbo Divino que se hizo carne “para que todos tengan vida y la tengan en plenitud”.