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SVD Polish Martyrs
1999


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Misioneros y Mártyres

Fuente: En las huelas del Verbo n° 10

Los cohermanos que serán beatificados son: Louis Mzyk (+ 1940), Stanislaus Kubista (+ 1940), Aloysius Liguda (+ 1942) y Gregorio Frąckowiak (+ 1943): tres sacerdotes y un Hermano. Su martirio fue consecuencia de su decisión de seguir a Jesucristio fieles al carisma de nuestro fundador el Beato Arnoldo Janssen. Su vocación religioso misionera estuvo guiada por la espiritualidad de nuestra Congregación. Los PP. Mzyk, Kubista y Liguda recibieron parte de su formación en Nysa. Los PP. Kubista y Liguda recibieron formación también en St. Gabriel. Estas casas fueron fundadas por el Beato Arnoldo, siendo muy fuertes su carisma y tradiciones en ambos. El P. Mzyk estudió en St. Augustin y posteriormente en Roma. El Hno. Gregorio recibió su formación en Górna Grupa.

¿Por qué fueron arrestados y asesinados? Porque no encajaban en el nuevo orden mundial nazi. ¿Por qué fueron objeto de odio y discriminación? Porque eran ciudadanos polacos y representantes de la iglesia. No pidieron ser mártires. Fueron víctimas de una ideología enloquecida. Los esfuerzos del superior general, P. José Grendel, y de otros cohermanos por obtener su liberación o aliviar sus sufrimientos resultaron vanos. Ni siquiera la intervención de la Nunciatura en Berlín fue de utilidad. Nuestros cuatro cohermanos tuvieron que hacer recurso a sus propios medios humanos y a la gracia de Dios cuando afrontaron el dolor y la muerte con fidelidad heroica. Dieron el testimonio supremo que alguien es capaz dar: entregaron sus vidas. "Nadie tiene un amor más grande que éste: dar la propia vida por sus amigos" (Jn 15,13).

LUIS MZYK
(1905-1940)
Maestro de Novicios

Su martirio tuvo lugar en la prisión de máxima seguridad de Poznań. Un sacerdote que estuvo encarcelado con él testimonió su muerte. Un guardia del campo parecía sentir un placer especial en perseguir al P. Luis. Superó sus competencias insultando y atacando a nuestro cohermano. El 20 de febrero de 1940, regresó borracho a la cárcel. Encontró a tres prisioneros, entre ellos al P. Mzyk. Despidió a los otros dos y comenzó a gritar a P. Mzyk, golpeándole y dándole patadas. Luego lo tiró por la escalera, lo empujó contra la pared y le disparó dos veces a la cabeza. P. Luis tenía 35 años.

El P. Mzyk provenía de Silesia. Uno de nueve hijos, nació en Chorzòw Stary. Tras encontrar a un cohermano SVD que fue a su parroquia para predicar un retiro, soñaba con ser misionero. A la edad de 13 años fue aceptado en el seminario menor de Nysa. Su padre, que estaba enfermo, murió mientras Luis estudiaba allí. Siendo su familia pobre, durante las vacaciones de verano Luis trabajaba en la misma mina donde su padre había trabajado. Su hermano Guillermo declaró más tarde: "Con este trabajo, Luis no sólo proveía a la continuación de sus estudios sino que ayudaba también a su madre". Tras seis años en Nysa hizo el noviciado en St. Augustin, donde estudió también filosofía. Los superiores, reconociendo sus talentos y potencial, lo enviaron a Roma para los estudios de teología, donde fue ordenado sacerdote el 30 de octubre de 1932. Su impresión más duradera -después de la ordenación y de la Primera Misa - fue la audiencia con el Papa Pío XI el 5 de noviembre de 1932 a su clase de ordenación y a sus familiares. Permaneció en Roma el tiempo necesario para obtener el doctorado en teología dogmática por la Pontificia Universidad Gregoriana.

P. Luis había esperado ser destinado al Japón o a China, pero estaba dispuesto a ir a donde le enviaran sus superiores, que fue Polonia. Después de varios meses de asistencia al maestro de novicios de St. Gabriel fue nombrado primer maestro de novicios de la recién fundada Provincia polaca. El noviciado se comenzó en Chludowo en 1935. Desde el comienzo dio muestras de santidad. A los novicios les impresionaba su sencillez, humildad y cortesía. Su misma presencia promovía armonía en la comunidad. Estaba verdaderamente dotado para introducir a los novicios en la vida religioso-misionera. Era muy popular entre los novicios, y éstos disfrutaban con su presencia.

Los primeros meses de guerra fueron relativamente tranquilos para la comunidad de Chludowo. Pero, el 25 de enero de 1940, la Gestapo comenzó a reunir a los sacerdotes del área de Poznań. El P. Mzyk se encontraba entre los arrestados y transportados a Poznań, dove tuvo que afrontar violencias y la muerte.

STANISLAUS KUBISTA
(1898-1940)
Animador Misional y Comunicador

Hacía mucho frío la madrugada del 26 de abril de 1940 cuando el "capo" entró en las barracas donde estaban detenidos el P. Stanislaus Kubista y otros sacerdotes. Desde su llegada al campo de concentración de Sachsenhausen, el P. Stanislaus había estado enfermo de pneumonía y diarrea. Cada día estaba más débil. A pesar de ello fue obligado a hacer el trabajo asignado, que incluía retirar la nieve con la pala durante largas horas, expuesto al viento frío. En una de las últimas noches de su vida otro sacerdote, el P. Dominic Józef, le cubrió con una manta. El P. Stanislaus le susurró: "Esto no irá adelante por mucho tiempo. Dios mío, me siento tan débil. Hágase su voluntad". Aunque estaba prohibido, el P. Dominic le atendió en confesión. Cuando el’capo’entró en la barraca y miró al enfermo y exhausto prisionero, le dijo: "No tienes ninguna razón para continuar viviendo". Luego comenzó a aplastar el cuello y pecho de R Kubista. Otro prisionero dijo más tarde: "Oímos el crujir de huesos y el último estertor sofocado". Sabíamos que el P. Kubista estaba muriendo". Tenía 42 años. Entregó su vida sin saber por qué su verdugo era tan cruel. Pero, muriendo, conservó su dignidad. Pudo hacerlo porque toda su vida fue de tranquila dignidad.

Stanislaus nació en una familia pobre de Kostuchna, Silesia. Era el quinto de nueve hermanos y creció en una atmósfera muy religiosa. La familia Kubista era visitada con frecuencia por un Hermano SVD que vendía nuestras revistas en la región. Stanislaus estaba familiarizado, pues, con los misioneros desde su niñez. A la edad de 14 años, fascinado ya por el ideal misionero, entró en nuestro seminario menor de Nysa para continuar su formación. La 1 Guerra Mundial interrumpió sus estudios, al ser enrolado en el ejército. No abandonó, sin embargo, su sueño misionero. Inmediatamente después de la guerra regresó a Nysa para continuar su formación. En 1920 entró en el noviciado de St. Gabriel, donde completó asimismo sus estudios teológicos y su formación religioso-misionera. Emitió los votos perpetuos el 29 de septiembre de 1926 y fue ordenado sacerdote en mayo de 1927. Sus formadores y compañeros lo consideraban ya gentil, modesto, fiel y sereno, siempre dispuesto a cualquier sacrificio.

El P. Stanislaus se sorprendió mucho cuando fue destinado a Polonia, en vez de a China o Filipinas o Papúa Nueva Guinea (destino que había solicitado). Sus superiores deseaban que trabajara en la recién instituida Región Polonia, donde había gran necesidad de personal. Vió en esta decisión un signo de la voluntad de Dios. Desde el comienzo dió muestras de gran dedicación y espíritu de iniciativa. Dado que era notablemente industrioso y creativo, pudo combinar sus deberes de procurador regional (y más tarde de provincial) con sus responsabilidades de editor y publicador. Comprendía que el futuro de la Congregación - e incluso de la evangelización en Polonia - dependia de los medios de comunicación modernos.

Siguiendo los mismos pasos que el Fundador, el P. Kubista apremió a la nueva Región a tener su propia imprenta. En 1931 recibió permiso para instalar una. Gracias a sus esfuerzos, la SVD en Polonia se vió cada vez más implicada en el apostolado de la prensa. Esto permitió rápidamente a la Congregación ser conocida como congregación religioso-misionera. Fue editor de Skarb Rodzinny (Tesoro Familiar), Posłaniec św. Józefa (Mensajero de San José) y Mały Misjonarz (El Pequeño Misionero). Cuando fue nombrado redactor de Tesoro Familiar en 1934, la revista tenía una tirada de 11.000 ejemplares. En 1938 había ascendido a 26.000. Tuvo un éxito similar con un pequeño calendario misionero para niños y con otro algo mayor para las familias. Dado que P. Kubista contribuyó también con numerosos artículos a estas revistas, era muy conocido también como escritor Ejerció mucha influencia llevando las preocupaciones misioneras al público general. Se interesaba también por el valor de otras culturas y, en ésto, se anticipó a su tiempo. Debido a este interés, escribió un drama misional sobre los incas de¡ Perú, al que llamó La Cruz y el Sol. E incluso diseñó el escenario y el vestuario para esta obra.

Sus actividades de comunicación se detuvieron abruptamente con el estallido de la guerra. Su vida es el eco de la tragedia del pueblo polaco. Pronto fue sometido a arresto domiciliario en Górna Grupa. Allí observó impotente cómo su imprenta era desmantelada y las máquinas y papel eran llevados a otro lugar. Su trabajo estaba destruído. El 5 de febrero de 1940 fue llevado al campo de concentración de Stutthof. Pasados dos meses fue enviado a Sachsenhausen, a vivir bajo tratamientos brutales y trabajos forzados. Pero incluso en esas circunstancias se mostró gentil, modesto, sereno e interesado por los demás, como testimonian los sobrevivientes que le conocieron.

ALOYSIUS LIGUDA
(1898-1942)
Educador y Director Espiritual

No se sabe mucho sobre la muerte del P. Aloysius Liguda. Según testigos oculares murió ahogado junto con otros nueve compañeros el 9 de diciembre de 1942 en el campo de concentración de Dachau. Pero su Calvario fue largo, pues tuvo que soportar casi tres años de sufrimiento antes de morir. Fue arrestado en Górna Grupa en febrero de 1940 y pasó por dos campos d e concentración diferentes (Stutthof y Sachsenhausen) antes de llegar a Dachau. Soportó trabajos forzados, hambre, apaleamientos y otros tratamientos inhumanos, pero su presencia fue un apoyo para los otros prisioneros. Su espíritu de tranquilidad y su sentido del humor ayudaron a muchos a soportar la brutalidad del campo de concentración. Incluso en las situaciones mas probantes, encontraba palabras de aliento o un chiste que compartir con los demás. Permaneció fiel a su vocación religioso-misionera en medio de torturas y desprecio de la dignidad humana hasta su martirio.

Aloysius Liguda nació en Winòw, no lejos de Nysa. Era el sexto de siete hermanos. Su familia era profundamente religiosa, lo que ejerció una influencia enorme sobre su vida. La cercanía del seminario misionero SVD en Nysa le ayudó a discernir su vocación y, a la edad de 15 años, entró en el seminario menor. La 1 Guerra Mundial interrumpió su formación, al ser llamado al servicio militar. Combatió en Flandes y Francia y, al final de la guerra, tenía el grado de sarjento. Después de la guerra regresó a Nysa para terminar sus estudios. En 1920 comenzó el noviciado en St. Gabriel. Al emitir los votos perpetuos pidió ser destinado a China o a Papúa Nueva Guinea, pero sus superiores lo destinaron a Polonia, a donde llegó en 1928 (un año después de su ordenación).

Antes de hacer los votos perpetuos en 1926, su prefecto escribía sobre él: "Su capacidad intelectual es muy buena. Podría ser muy idóneo para la actividad docente". No sorprende, pues, que fuera destinado a la enseñanza. Después de recibir la nacionalidad polaca y superar los exámenes de admisión a la universidad estudió literatura polaca e historia contemporánea. Sus dos años obligatorios de estudiante-enseñante los hizo en el seminario menor de Górna Grupa. Era muy apreciado por su actividad docente, de la que gozó siempre a fondo. Sus estudiantes de Górna Grupa lo recuerdan como profesor bueno, amable y siempre bien preparado. Uno de ellos escribía que siempre lo recordaba con agrado como alguien "que solía aportar alegría, una sonrisa y tranquilidad a toda clase".

Además de su pesada carga de enseñanza, con frecuencia se pedía a P. Liguda que diera conferencias espirituales y que sirviera de confesor a varias comunidades religiosas. Era conocido y apreciado como maestro de retiros y director espiritual. Ya al comienzo de su primer destino, deseaba dedicarse a predicar retiros. Algunas de sus conferencias y homilías fueron publicadas y continuaron ejerciendo influencia sobre nuestros jóvenes durante mucho tiempo, incluso después de su muerte. En sus primeros años en Górna Grupa publicó Audi Filia (Escucha Hija), una colección de sermones dominicales para estudiantes de ambos sexos de escuelas medias. Fue una especie de bestseller en homilética. Siguieron otros dos libros: Chleb i Sól (Pan y Sal) y Naprzód i Wyżej (Adelante y Arriba). El P. Aloysius era también muy consciente de la importancia de la formación en la vida religiosa, y tenía un interés particular por el apostolado juvenil. Su carisma y su preparación intelectual le ayudaron a tener buenas relaciones con los jóvenes.

El P. Aloysius tenía una notable sensibilidad por la justicia, y era conocido por defender a otros que se encontraban en situaciones desesperadas. En los campos de concentración no tuvo miedo en continuar esta defensa de otros, lo que le procuró naturalmente golpes y otros castigos sádicos. Tenía 44 años cuando murió, el mayor de nuestros cuatro mártires.

GREGORIO FRACKOWIAK
(1911-1943)
Portero y Encuadernador

El más joven de nuestros cuatro mártires tenía 34 años cuando fue decapitado el 5 de mayo de 1943 en la cárcel de Dresden. El Hno. Gregorio ofreció conscientemente su vida al puesto de otros. Su resolución en hacerse responsable de algo que no había hecho, salvó a varias personas (incluído un hermano carnal suyo) de encarcelamientos y muertes seguras. Este gesto heroico lo hace semejante a otro mártir de la misma guerra: San Maximiliano Kolbe, quien dió también su vida por otro prisionero del campo de concentración de Auschwitz.

Gregorio es su nombre de religión. Su verdadero nombre era Bolesław Frąckowiak, nacido en Łowęcice (una pequeña aldea no lejana de Poznań). Uno de doce hermanos, creció en una atmósfera profundamente religiosa. A la edad de 18 años entró en el noviciado SVD de Górna Grupa. Desde el comienzo mostró gran alegría por ser Hermano misionero. Trabajó como portero y como encuadernador profesional en la imprenta. La gente de la zona lo recuerda como una persona de gran sensibilidad hacia los pobres. Tenía numerosas visitas porque era conocido que ofrecía algo que comer, una amable bienvenida y tenía una buena palabra para cada uno. Algunos lo llamaban "el amigo de los pobres". Su gentileza, sencillez y profunda espiritualidad eran apreciadas también por los estudiantes del seminario menor, que gozaban de su presencia y buscaban sus consejos. Su trabajo de encuadernador en la imprenta era considerado ejemplar tanto por los empleados laicos como por los cohermanos.

Cuando el Hno. Gregorio emitió los votos perpetuos el 8 de septiembre de 1938 estaba profundamente convencido de que estaba ofreciendo su vida a Dios para la misión de Cristo y de la iglesia. No tenía la menor idea de cuán rápida y radicalmente viviría tal campromiso.

Cuando comenzó la 11 Guerra Mundial, el Hno. Gregorio formaba parte de la comunidad SVD de Górna Grupa. Cuando esta casa se convirtió en un campo de concentración para sacerdotes, los Hermanos fueron obligados a salir de ella. Durante algún tiempo, el Hno. Gregorio vivió con parientes en Poznań, donde sirvió de sacristán en la parroquia de San Martin. Enseñó también el catecismo a los niños e incluso bautizó a algunos recien nacidos. Un día el párroco fue arrestado por la Gestapo. Dado que no podía continuar escondiendo con seguridad el Santísimo Sacramento, el Hno. Gregorio se asumió la tarea de distribuirlo entre los fieles. Durante todo un día y una noche, él y otros de la parroquia permanecieron arrodillados en adoración ante el Santísimo Sacramento. Luego, con gran reverencia, distribuyó la Santa Comunión a los presentes.

Eventualmente, el Hno. Gregorio pudo encontrar trabajo en una imprenta de Jarocin, una pequeña ciudad no lejana de su casa. Como otros muchos, recibió y distribuyó algún material anti-nazi. Sin embargo, el R Pablo Kiczka, SVD, le aconsejó que cesase de recibir y difundir dichos panfletos, y él obedeció. Un año después fueron descubiertas tales actividades por la Gestapo. Numerosas personas fueron arrestadas y el Hno. Gregorio sabía que lo buscaban. Secretamente volvió a visitar al P. Kiczka, quien le aconsejó que se escondiera en Poznań. Pero el Hno. Gregorio tenía otra idea. Entre los arrestados había hombres que tenían esposas e hijos. ¿No se salvarían éstos si él asumía toda la responsabilidad de esta campaña anti-nazi? Preguntó a su director espiritual: "¿Podría asumirme yo la responsabilidad en su lugar?". R Kiczka respondió: "Si tu tienes el coraje y la fuerza. Esto comportará sacrificar tu vida". Gregorio se confesó y recibió la Santa Comunión. Después de la acción de gracias dio la mano a su cohermano y dijo: "Hasta que volvamos a vernos, pero no en esta tierra". Se fue a casa, donde fue arrestado el día siguiente. "Confesó" su crimen e inmediatamente después algunos de los otros sospechosos fueron puestos en libertad. Gregorio fue trasladado de la cárcel de Jarocin a Poznań y finalmente a Dresden, donde fue decapitado.. Unas horas antes de su muerte Gregorio escribió a sus parientes. Algunas pocas frases de esta carta revelan su disponibilidad a morir: "Les escribo por última vez en este mundo. Cuando reciban esta carta no estaré más entre los vivientes. Hoy, miércoles (5.5.1943) a las seis y cuarto de la tarde seré ejecutado. Por favor, recen por mí. Es la una, y a las dos el sacerdote me traerá a Jesús. No lloren sino rueguen por mi alma. Confío a vuestra discreción cómo comunicar a mi madre el modo de mi muerte. Estoy completamente en paz. Os saludo a todos y os esperaré en presencia del Señor. Por favor, saluden a todos los Hermanos Misioneros de Bruczków. Después de mi muerte llevad mi sotana allí. Que Dios os bendiga. Permaneced siendo católicos fieles. Perdonadme cualquier falta mía. Lo siento por mi pobre madre. Que Dios os proteja. Hasta que volvamos a vernos en el cielo".

Estos cuatro cohermanos no eligieron su destino. No buscaron el martirio. Como otros millones fueron cautivos de su tiempo y arrastrados por la guerra, el dolor y el odio. Trataron simplemente de permanecer fieles cada día a su vocación religioso-misionera. Viveron su vocación en medio de horrores y dificultades. Nuestros cuatro mártires aceptaron su viacrucis como un testimonio del Reino de Dios. Sus sufrimientos, tal vez, tuviesen poco sentido para ellos entonces, y sus muertes no tuvieron nada de romántico. Pero pudieron decir con San Pablo: "He combatido el buen combate, he concluido mi carrera, he guardado la fe. Sólo me queda recibir la corona de salvación, que aquel día me dará el Señor, juez justo" (2 Tim 4,7-8). Su ejemplo nos alienta a todos nosotros. Que en momentos de angustia, podamos recibir también nosotros la potencia del Espíritu para testimoniar su Reino.