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LA EXPERIENCIA
DE UNA EDITORIAL CATOLICA
EN LA DIFUSIÓN DE LA BIBLIA ESCRITA

a Biblia no solamente es un libro, sino que es el Libro. Ella es la voz de Dios; es el libro para todos los tiempos.






En el proceso de la Historia de la Salvación la PALABRA se hace ALIANZA, se hace TORA, se hace palabra PROFETICA, que denuncia y anuncia. Se hace Palabra ORANTE (Salmos); se hace Palabra ENCARNADA en Jesús de Nazaret. La Salvación de Jesús se hace RELATO y NARRACION oral que poco a poco se plasma en escrito, y éste, constantemente, se reescribe e interpreta.

¿Qué libro escrito hace miles de años leen todavía las masas? La Biblia es el libro más difundido del mundo. La leen todas las clases sociales y gentes de todas las edades. Tanto los niños como los ancianos, los científicos y los filósofos se interesan por ella.

No es de extrañar que la difusión de la Biblia, en todas sus modalidades, se haya convertido, de una forma muy señalada en los últimos decenios, en uno de los objetivos más prioritarios del mundo editorial católico.

Hace unos meses, la Dirección de la Federación Católica Mundial, con sede en Stuttgart, se dirigió a nuestra editorial, Editorial Verbo Divino, pidiéndonos el aporte de nuestra experiencia como editores católicos y promotores de la difusión bíblica, de forma muy particular en el Continente Americano. Con gusto aceptamos compartir con Uds. nuestra experiencia que se nos antoja rica y positiva.

Con estas líneas quisiera comunicarles, breve pero claramente, nuestra visión editorial para lograr que la Palabra de Dios sea cada día más cercana y familiar a la gran “masa” de católicos que desde el Concilio Vaticano II, han ido descubriendo el enorme tesoro que tanto tiempo nos había permanecido prácticamente vedado.

Pienso que la experiencia largamente vivida por nuestros hermanos protestantes, los cuales no tuvieron nuestras cortapisas para acercarse a la Sagrada Escritura, ha sido un estímulo extraordinario para que el católico se acercase más familiarmente a la Biblia.

Vivimos con ilusión el año 1.979. Aquel año, con motivo de la 3ª Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, se reunían los obispos latinoamericanos en la ciudad de Puebla (México). El aire fresco de renovación y búsqueda de nuevos caminos para una pastoral más popular y cercana, relanzó con vigor la ilusión de que la Biblia fuese realmente la fuente y espejo de toda vida cristiana. Nació y creció un movimiento bíblico fuerte y seguro provocando en la gente la necesidad física de tener la Biblia en sus manos y hacer de ella el motor de su dinámica cristiana. Se multiplicaron los grupos bíblicos haciendo de masa y fermento en sus ambientes difíciles y castigados por tanta injusticia. Casi sin notarlo, la Biblia se hizo imprescindible en las manos de nuestros católicos.

Había nacido la Lectura Popular de la Biblia, llamada también lectura pastoral o comunitaria de la Biblia. “Todo movimiento de reforma de la Iglesia ha comenzado cuando se devuelve al Pueblo de Dios la Biblia; cuando ponemos la Biblia en las manos, en el corazón y en la mente del Pueblo” (Pablo Richard)

El encuentro de Puebla, marcó un hito importante y trascendental en la actividad bíblica de nuestra Editorial. Juntamente con la Institución “Ayuda a la Iglesia Necesitada”, con sede en Alemania, iniciamos el gran Proyecto de la BIBLIA DEL NIÑO. En el día de hoy hemos podido difundir esta pequeña Biblia en más de 140 idiomas y superan los 40 millones, los ejemplares repartidos por todos los rincones del mundo. Paralelamente y junto con la Institución alemana de la Santa Infancia, lanzamos otro Proyecto; LA BIBLIA DEL JOVEN, del cual hemos distribuido más de 5 millones en 40 idiomas.

Entre los valores más relevantes logrados con estos proyectos, destaca uno primordialmente: la “vulgarización” de la Biblia en nuestros días. La edición y distribución de los muchos millones de ejemplares en tantísimas leguas del mundo, han permitido que la Palabra de Dios esté presente en los rincones más recónditos de nuestro planeta. ¡Con qué frecuencia este librito ha sido el único medio que muchas familias y muchas escuelas han podido disponer para alfabetizar a sus niños y adultos! La Biblia impresa es sin duda uno de los factores que más han influido y siguen influyendo en la transmisión cultural en tantos pueblos carentes de otros medios.

Recuerdo asombrado la gran demanda de biblias que nos llegaba de toda Latinoamérica. El merecidamente recordado sacerdote francés Bernard Hurault, recientemente fallecido, largos años misionero en Chile, preparó una versión cercana y popular de la Biblia, la conocida BIBLIA LATINOAMERICA. Denostada por unos, criticada por otros, pero ampliamente acogida por millones de católicos de todo el Continente.

Los PP. Paulinos y los Misioneros del Verbo Divino, intuimos en ella un instrumento eficaz y necesario. Juntamos todas nuestras capacidades para lograr que se difundiese lo antes y lo más ampliamente posible entre los católicos latinoamericanos.

Hoy podemos comunicar, que en los últimos 25 años, hemos logrado distribuir más de 45 millones de ejemplares. El esfuerzo ha sido enorme, pero ha valido la pena. ¡Cuántos grupos de religiosos y laicos han encontrado fuerza y motivo de entrega a su pueblo al cobijo de esta Biblia!

Uno de los problemas más frecuentes que hemos encontrado en la difusión de la Biblia escrita, ha sido la incapacidad económica de nuestras gentes sencillas y pobres. Para la gran mayoría, el necesario desembolso económico para conseguir una pequeña Biblia, no dejaba de ser algo prohibitivo.

También en este aspecto, el mundo de nuestros hermanos protestantes, era ejemplar. Su enorme capacidad de juntar fondos económicos les permitía difundir ampliamente sus materiales bíblicos. Nuestros católicos querían la Biblia católica ¿Cómo acceder a ella?

Con ocasión del Encuentro de la Federación Bíblica Mundial en Bogotá, el año 1990, los Editores que asistíamos al encuentro, propusimos una dinámica de difusión bíblica que permitiese a todo el que lo quisiese, disponer de su Biblia, sin que el gravamen económico fuese un impedimento. Lógicamente estábamos pensando primordialmente en la población latinoamericana. La propuesta se resumía así:

Si queremos lograr una difusión masiva de la Biblia entre nuestros católico latinoamericanos, deberíamos unificar estructuras ya existentes para juntos paliar y resolver los problemas que actualmente encontramos en la divulgación de la Biblia. Debemos encontrar caminos que palien las dificultades económicas que tiene nuestras gentes en América Latina, aunque entiendo que la misma situación se nos presenta en Asia y de forma especial en África.

Tras un estudio amplio y consciente de la situación, descubrimos lo mucho que se estaba haciendo en este campo. Vimos que varias Instituciones Eclesiales de Ayuda, Institutos Pastorales y Editoriales Católicas, estábamos buscando medios y caminos para poder satisfacer la demanda, siempre creciente, de materiales bíblicos y de una forma especial, de la misma Biblia.

Las Agencias de Ayuda estaban dispuestas a proporcionar medios y buscaban los canales más oportunos y eficaces. Las Instituciones Pastorales concienciaban con sus orientaciones y dinámicas la necesidad de la Palabra de Dios en la renovación de una auténtica vida cristiana y la Editoriales Católicas, con sus publicaciones y estructuras comerciales, se esforzaban, con grandes dificultades, en proporcionar estos medios, de la forma más asequible posible.

Los esfuerzo aislados eran enormes y los resultados escasos. La solución, o al menos un buen camino para encontrarla, sería el unificar los esfuerzos, es decir: los criterios de las Instituciones, de los Institutos y de las Editoriales.

Sin duda el análisis de la situación y las primeras reacciones, fueron convincentes. Millones de Biblias han podido ser distribuidas y puestas a disposición de tantos grupos y personas, para quienes la Palabra de Dios es todo en sus vidas. Sin embargo, pienso que hay mucho camino por recorrer. La demanda es creciente, los esfuerzos valiosos pero los resultados dejan mucho que desear. Juntos deberíamos buscar caminos más efectivos. Caminos que hoy se abren con nuevas y más amplias perspectivas si consideramos las posibilidades enormes, que para la difusión de la Biblia, nos brinda el mundo del INTERNET.

El mundo de la edición tradicional y convencional de la edición, en soporte papel, sigue viva y vigente y si me apremiáis, más vigente que nunca. Con todo, apreciamos las muchas y ampliadas posibilidades que las nuevas técnicas ofrecidas por el mundo “informático” nos brindan.

Más de 40.000 WEBS reconocidas y un ilimitado número de webs por reconocer, dedicadas a la Biblia, sirven información y servicio a cientos de millones de internautas de todo el mundo. Se trata de una espectacular plasmación de la obra, en ocasiones completa y otras fraccionadas, de estudios o interpretaciones de su contenido; imágenes y videos que tratan de transmitir lo que hasta ahora, únicamente a través del papel venía siendo difundido.

Internet en pocas ocasiones ha alcanzado tal grado de universalidad y difusión como con la Biblia. De este modo podemos afirmar que, si hasta hoy la Biblia era considerado un auténtico “bestseller” y el libro más publicado, editado y leído de la historia, con su entrada en la red, ha alcanzado una mayor dosis de universalidad , si cabe, que la que tenía hasta el momento. Este aspecto será desarrollado por nuestro amigo Ferdinand Poswick.

Pienso, para terminar, que desde la traducción de Los LXX, la Biblia, a través y por medio de las mil y una traducción en los más variopintos idiomas de nuestro planeta, ha constituido un hito fundamental, no solo para la transmisión de la Buena Nueva de Jesús, sino también en la difusión cultural más amplia y generosa, para muchos millones de personas. La Biblia en sus múltiples traducciones y ediciones escritas, representa uno de los instrumentos que más han promovido y favorecido la alfabetización de los pueblos menos favorecidos.

Ojalá que todos los que podemos aportar nuestro saber, dinero y servicio, sigamos fieles en el empeño diario y renovado para que la Biblia llegue a todas las gentes que la desean.

Tomás Langarica Lozano
Director de Editorial Verbo Divino (1983-2004)

Estella-Navarra-España
20 de Junio del 2005

[Ver Bodas de oro
de editorial Verbo Divino 1956-2006
]