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La unión de las dos Provincias
ARN y ARS

Queridos Padres Provinciales Enrique y Tadeo,
Querido Padre Luis Liberti, Provincial de la nueva Provincia Argentina Sur,
Queridos Cohermanos:

n primero lugar me gustaría trasmitirles los más calurosos saludos y los mejores deseos de parte del Padre General Antonio Pernia y del Consejo General al Padre Provincial Luis Liberti, al Consejo Provincial y a todos los cohermanos de la recién establecida Provincia de Argentina Sur. Yo, personalmente, estoy muy feliz y me siento privilegiado por haber tenido la oportunidad de participar en este excepcional acontecimiento del establecimiento de la nueva Provincia aquí en la Argentina, donde la historia de la Congregación de los Misioneros del Verbo Divino comenzó en el Continente Americano. Para muchas generaciones la SVD de la Argentina fue una fuente de inspiración para la Congregación, no sólo aquí en América, sino también en Europa y Asia, donde fueron enviados muchos misioneros y donde fueron muy significativas sus contribuciones. La peculiaridad argentina de vida religiosa y actividad misionera nos lleva a las raíces de nuestra identidad SVD y nos llena de esperanza para afrontar los desafíos de hoy día. Aquí, los miembros de la Congregación vinieron a extender el espíritu del fundador, respondiendo a las necesidades de prestar atención pastoral a los emigrantes y refugiados. Hoy día también podemos observar esta realidad en muchas partes del mundo, por lo que esta necesidad de atención pastoral es también muy actual.

Las últimas décadas en el mundo (y por tanto en Latinoamérica también) han estado marcadas por los muchos cambios que se han producido y que han tenido una enorme influencia en la Congregación del Verbo Divino y en su misión. Los profundos e intensos cambios en la economía, la cultura y la política, son signos que desafían a la Iglesia y a la Congregación del Verbo Divino. El avance del progreso tiene aspectos positivos en muchos campos de la vida social, pero también tiene aspectos negativos. A menudo vemos el crecimiento de la injusticia social, la explotación económica, el tráfico de personas, etc. Los dos últimos Capítulos Generales nos han invitado a revisar, reformular y renovar nuestro compromiso misionero y nuestra vida religiosa. Incluso podemos decir que la Congregación del Verbo Divino, en Latinoamérica, y en particular en Argentina, está en un proceso de transición. Este proceso de transición tiene influencia en muchos factores de nuestra presencia misionera en el mundo y somos invitados a escuchar al Espíritu para poder encontrar respuestas adecuadas. Aunque nuestra vocación religiosa y nuestro mandato misionero siguen siendo los mismos, se supone que debemos ver la historia de nuestro servicio misionero como un proceso de desarrollo continuo, de constantes adaptaciones y de búsqueda de nuevas formas de expresión. Yo no creo que las nuevas ideas, las nuevas visiones, puedan ser puestas en práctica fácilmente en las viejas estructuras. Necesitamos estructuras nuevas.

Liturgical
celebration in
the Holy Spirit
Basilica



Party after
celebration


En este proceso de transición, también necesitamos pensar sobre las diversas estructuras que son necesarias y que nos ayudan en nuestro servicio misionero. Pero por otro lado son sólo medios para llegar a la gente y llevar a cabo nuestra misión. Son una ayuda para encontrarnos con las personas que son nuestros compañeros de diálogo, son un apoyo para la efectividad y la eficiencia de nuestra misión. Por lo tanto, consideramos que nuestras estructuras e instituciones son flexibles. Estoy seguro que la longevidad de las congregaciones religiosas depende no sólo de la capacidad de poner al día el propio carisma para adaptarlo a las nuevas situaciones históricas o culturales, sino también a la capacidad de adaptar sus estructuras a las nuevas situaciones y hacerlas más movibles y operativas en una situación determinada. No debemos tener miedo a los cambios o a adaptar cualquier estructura si es necesario para ser más eficientes en nuestro servicio misionero.

Los cohermanos y los que ejercen el liderazgo de las dos Provincias Norte y Sur de la Argentina han tenido el coraje de dar estos pasos tan importantes para cambiar unas estructuras que ha estado establecidas por largo tiempo. Espero que estos cambios en las estructuras provinciales recarguen nuestra fuerza espiritual y renueven nuestra pasión por el servicio misionero en la Congregación del Verbo Divino. Muchas gracias a los dos equipos provinciales que han dirigido esta unión de las dos Provincias en Argentina: La antigua provincia Sur y la Provincia Norte. Ahora tenemos una nueva Provincia de la Congregación del Verbo Divino en la Argentina. Estoy seguro de que ha sido el fruto de haber escuchado al Espíritu y de haber analizado meticulosamente los signos de los tiempos. Esta decisión es el resultado de un enorme esfuerzo por adaptar las estructuras y hacerlas más eficientes para el servicio misionero. Estamos convencidos de que la unión de las dos Provincias argentinas es una buena opción para la SVD en la Argentina y Latinoamérica de continuar en el servicio misionero con la misma intensidad y dedicación que en el pasado. Creo que la nueva Provincia facilitará la colaboración entre las diversas instituciones y actividades SVD y servirá para un empleo mucho más eficiente del personal. El generalato observa con especial atención este acontecimiento. Mi presencia aquí deber interpretarse como un signo de que el P. General y el Consejo General miran con especial atención a esta nueva Provincia y a sus expectativas particulares.

Pero este momento de unión de las dos Provincias es sólo el principio. Hay un largo camino por delante para que esta unión sea fructífera y exitosa. Necesitamos un esfuerzo común, un esfuerzo del equipo provincial y de todos los cohermanos. Comienzan a funcionar de una forma nueva. Depende de ustedes que la nueva realidad institucional sea una ayuda y un cambio creativo o, al contrario, sea algo problemático y frustrante. La unión de las dos provincias no es una tarea que ya haya concluido. Es un punto de partida. ¿Hacia dónde? Esperemos que encuentren la orientación clara con la participación de los cohermanos hacia una mejor vida religiosa y un más radical compromiso en el servicio misionero.

Espero que la nueva situación de la SVD en Argentina se convierta en una inspiración para toda la Congregación y aporte nuevos contenidos a nuestros misioneros. Por más de treinta años Latinoamérica ha estado viviendo una específica visión de la Iglesia y de la vida religiosa. Esta experiencia debe ser la herencia de la vida misionera en nuestra Congregación. Espero que sea compartida de forma más amplia y de manera más visible en el espíritu del diálogo profético.

Para afrontar los nuevos desafíos hoy no es suficiente cambiar las estructuras. Necesitamos misioneros buenos y bien preparados. La gente es nuestro capital más precioso. Por eso debemos invertir nuestras capacidades, nuestros recursos para buscar seguidores de nuestra vida religiosa y misionera. Estoy convencido que los desafíos principales para ustedes vienen ahora: La promoción vocacional y la adecuada formación, la construcción de comunidades de laicos que están dispuestos a comprometerse con la evangelización. Estos y otros prioridades serian bueno de incluir en el nuevo proyecto misional de la nueva provincia que ustedes tienen que empezar a elaborar.

Mis mejores deseos al P. Provincial Luis Liberti, al Consejo Provincial y a todos los cohermanos de la nueva Provincia Argentina Sur. Que su patrón, San José Freinademetz, los proteja, encienda de nuevo su entusiasmo misionero y les ayude a ser testigos alegres del Reino de Dios. Espero que los cohermanos de la nueva Provincia aporten una reflexión y una especial experiencia misionera y religiosa a la Congregación del Verbo Divino.

Konrad Keler, svd

Buenos Aires, 18.12. 2007