Divine Word Missionaries

Vivat International



Workshop
March 2007


Workshop
with
7 religious congregations,
working in
12 European countries


Back to

Vivat International

Members' Area

Site Map

Home


TALLER
MARZO 2007

(Lo que sigue es la homilía del P. General en la celebración eucarística que abrió el reciente taller de VIVAT Internacional con participantes de las siete congregaciones miembros)

VIVAT Internacional: Defensoría y Colaboración

l inicio de este taller, permítanme en esta homilía hacer memoria de los dos amplios objetivos de VIVAT Internacional. Estos son, defensoría y colaboración.

Primero que todo, defensoría.

Fue el Papa Juan Pablo II quién habló en su encíclica Redemptoris Missio, de «equivalentes modernos del Areópagos» (RM 37). En el tiempo de San Pablo, dice Juan Pablo II, «el Areópagos representaba entonces el centro de la cultura del docto pueblo ateniense, y hoy puede ser tomado como símbolo de los nuevos ambientes donde debe proclamarse el Evangelio». Entre estos modernos Areópagos, el papa menciona el «mundo de la comunicación... cultura, investigación científica, y relaciones internacionales.» Con respecto a esto último, el papa dice: «... los organismos y encuentros internacionales se demuestran cada vez más importantes en muchos sectores de la vida humana, desde la cultura a la política, desde la economía a la investigación. Los cristianos que viven y trabajan en esta dimensión internacional, deben recordar siempre su deber de dar testimonio del Evangelio» (RM 37).

Bajo la luz de este pensamiento es que debe entenderse el primer objetivo de VIVAT. Así como todas las otras ONGs religiosas en las Naciones Unidas, VIVAT apunta a ser una presencia religiosa-misionera que testimonia los valores del Evangelio en este Areópago moderno que es las Naciones Unidas. En este contexto, VIVAT apunta a ser un canal por el cuál, por una parte, las experiencias concretas de nuestros miembros que trabajan con gente en las bases puedan ser presentadas a la atención de la ONU, y, por otra parte, que la información y pericia de la ONU pueda hacerse disponible a nuestros miembros que trabajan entre los pobres en diferentes partes del mundo. El objetivo, es por lo tanto, ser un vínculo entre los encargados de formular una política en este cuerpo internacional y los pobres y marginados en muchas partes del mundo.

La primera lectura de hoy (Ex 3:1-8a.13-15) narra lo que se considera la experiencia religiosa fundante del pueblo de Israel. Yahvé se revela como un Dios que baja a liberar a su pueblo de la esclavitud. «¡He visto la opresión de mi pueblo en Egipto, he oído el clamor que le arrancan sus opresores y conozco sus angustias! Voy a bajar para librarlo del poder de los egipcios. Lo sacaré de este país y lo llevaré a una tierra nueva y espaciosa, a una tierra que mana leche y miel!» (Ex 3, 7- 8). Algunos comentaristas ven la importancia de los cinco verbos en este versículo – ser testigo/ver, oír, conocer, bajar, liberar. La aflicción y el sufrimiento del pueblo no son desconocidos para Yahvé. Él los ve, los oye y los conoce. Es por eso que baja a liberar a su pueblo.

La ONU no es Yahvé. A menudo no ve, ni oye ni conoce correctamente la aflicción y el sufrimiento de los pobres. A veces se le impide que los vea, oiga y conozca. Nuestra presencia religiosa-misionera en la ONU, significa precisamente ayudar a la ONU, o a la así llamada -comunidad internacional - a ver, oír y conocer las aflicciones y sufrimientos de los pobres de hoy. Porque sólo un verdadero conocimiento de la situación puede producir una genuina liberación. Por supuesto la ONU no es Yahvé. La ONU no puede liberar a los pobres de hoy de la forma como Yahvé lo hizo con el pueblo de Israel. En realidad, hoy hay muchas críticas a la ONU. Una de las últimas ediciones de Newsweek, se refiere al nuevo Secretario General de la ONU, el Sr. Ban Ki-Moon y dice que este hombre va a fracasar. No porque sea incapaz, sino porque la ONU es estructuralmente débil e ineficiente.

Por otra parte, sin embargo, la ONU es probablemente lo más cercano a un cuerpo mundial que encarna la búsqueda de la humanidad de la paz y solidaridad y representa la así llamada comunidad internacional. Tenemos que trabajar con aquella que tenemos, sin importar lo limitada que pueda ser. Y la ONU parece ser para muchos la fuente de esperanza para la justicia y la paz en el mundo de hoy. VIVAT desea colaborar promoviendo esta esperanza. Y VIVAT espera hacerlo, tratando de llevar la Palabra de Dios para que influya en las políticas que afectan a tantos hombres y mujeres en el mundo. En la pared, al frente del edificio del secretariado de la ONU en NY se ha puesto una placa en la que está escrito un versículo de Isaías: «Entonces harán de sus espadas arados, de sus lanzas podaderas. No alzará la espada nación contra nación, ni se prepararán más para la guerra» (Is. 2,4). La esperanza de VIVAT es que la Palabra de Dios no sea solo una placa en el muro de la ONU, sino un principio de vida en la formación y formulación de sus políticas y declaraciones.

Segundo, colaboración.

El segundo objetivo amplio de VIVAT Internacional es colaboración. VIVAT se estableció con la convicción que misión es, por su propia naturaleza, un proyecto de colaboración de grupos e individuos llamados por Dios a compartir su Misión. VIVAT, por lo tanto, desea ser un instrumento de colaboración en la misión. Ya desde un comienzo, se estableció como un esfuerzo conjunto de dos congregaciones religioso misioneras. Sus estatutos agregan que VIVAT está abierta a una ulterior colaboración con otras congregaciones religiosas que tengan un pensamiento similar. Hoy, son siete las congregaciones religiosas misioneras que componen VIVAT Internacional. La colaboración, por lo tanto, es un elemento esencial de VIVAT.

Colaboración, por supuesto, es también importante para el trabajo de defensa en la ONU. Mientras más grande el grupo, más fuerte es su voz, y si más será escuchada, aún más será su influencia. Esto pareciera ser la lógica del trabajo de defensoría. Por lo tanto, nosotros colaboramos para tener una voz más fuerte, de manera de ser más efectivos.

Al final, sin embargo, colaboración no es sólo acerca de tener una voz más fuerte y ser más efectivos. Colaboración es realmente una declaración acerca de misión – esto es, que misión es primero y sobretodo de Dios, y que nuestra llamada a la misión es realmente una llamada a colaborar con la misión de Dios. Esta llamada a colaborar con la misión de Dios comprende colaborar con todos los otros quienes son llamados de una forma similar por Dios. Colaboración implica que la misión es más grande de lo que cada individuo o cada congregación puedan hacer. Es inclusive más grande de lo que podamos hacer todos juntos. Colaboración entonces, no es sólo una estrategia para la misión. Colaboramos no sólo porque queremos más efectivos en la misión. Colaboración, es en realidad, una característica esencial de la misión. Colaboración es una declaración acerca de la naturaleza de la misión. Al colaborar, estamos diciendo que la misión es de Dios en primer lugar, y que el agente principal de la misión es el Espíritu de Dios.

Creo que esto debería guiarnos a una actitud de humildad y confianza, humildad, porque nos damos cuenta que no somos los únicos llamados a la misión; y confianza, porque sabemos que no estamos solos, sino que tenemos muchos compañeros en la misión.

En diciembre del 2000 visité nuestra oficina de VIVAT en Nueva York. Mientras estaba allí, tuve la oportunidad de visitar la oficina central de la ONU y participar de una reunión de las ONGs acreditadas con las Naciones Unidas. Recuerdo haber caminado de regreso a nuestra oficina con nuestro cohermano y hermana del comitè ejecutivo, sintiéndonos muy pequeños en medio de la ONU y todas las ONGs que trabajan por paz y justicia en el mundo. Pero era debido a que al comienzo, me miraba como separado de, y contrario a, la ONU y ONGs. Al regresar a la oficina y hablar acerca del trabajo que VIVAT debe hacer, comencé a darme cuenta que yo y VIVAT éramos todos parte de la ONU y de las ONGs. Y el sentimiento de sentirme pequeño comenzó a desaparecer. Esto, creo, es lo que hace la colaboración – lo hace sentir a uno menos solo y menos pequeño.

Queridos hermanos y hermanas, la defensoría y la colaboración – estos son los dos amplios objetivos de VIVAT. La palabra «VIVAT», viene de una oración del fundador de los SVD y SSpS, San Arnoldo Janssen, que dice: «Vivat Deus unus et trinus in cordibus hominum». Que Dios Uno y Trino viva en los corazones de todos. Pero la palabra VIVAT también evoca a Yahvé, el Dios de la vida, quién se revela como «Soy el que soy». Mientras creamos que es «Yo soy» quién nos envía, entonces nuestra misión será verdaderamente la misión de Dios, y ningún faraón será capaz de resistirla. Esta mañana, oremos al Dios Uno y Trino para que viva en nuestros corazones y en el corazón de todos. Amén.

Fraternalmente en el Verbo Divino

Antonio M. Pernia, SVD
Superior General

[Arnoldus Nota - abrile 20007]*


Visit
the Vivat International Website
for more information