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- / febrero 10, 2026
Darrell L. Whiteman, Cruzar culturas con el Evangelio. Sabiduría Antropológica para un Testimonio Cristiano Eficaz
Instituto Anthropos
Darrell L. Whiteman, reconocido y experimentado misionólogo metodista, no es ajeno a la SVD, principalmente por su compromiso en Melanesia (además, el prólogo escrito por Miriam Adeney comienza con una especie de homenaje a Luis Luzbetak).
Estas secciones están precedidas por un capítulo introductorio titulado «Conversión del misionero» y seguidas de una breve conclusión final. La bibliografía (16 páginas) y el índice (11 páginas) constituyen aportes útiles para el lector.
El texto está presentado en forma de charla o conferencia, lo que en ocasiones puede sonar demasiado directo. Además, el hecho de que el autor se dirija principalmente a una audiencia protestante norteamericana podría representar un obstáculo para algunos lectores. Sin embargo, los temas que aborda son relevantes no solo para misioneros protestantes de Norteamérica, y Whiteman no ignora la perspectiva misionológica católica romana.
Muchos (ojalá la mayoría) de los lectores de Arnoldus Nota podrían considerar que este libro repite cuestiones que ya conocen. Aun así, su lectura no sería en vano. Quienes han experimentado y superado los problemas que Whiteman aborda pueden encontrar el libro inspirador y provocador, invitándolos a reconsiderar sus perspectivas sobre cuestiones que no pueden resolverse de una vez por todas. Para quienes —sorprendentemente— no abordaron estos temas durante su formación inicial o preparación posterior para el ministerio misionero en contextos específicos, el libro puede ser una introducción necesaria y valiosa.
A pesar de la existencia de obras anteriores sobre este tema (Nida, 1954; Luzbetak, 1963; Kraft, 1979; Hiebert, 1985), Whiteman considera necesario retomar la cuestión del testimonio cristiano intercultural en el contexto actual. Él escribe:
«A medida que avanzamos hacia la era poscolonial, y mientras los antiguos ‘campos de misión’ se convierten cada vez más en una fuerza misionera global, con frecuencia observo la misma falta de comprensión y sensibilidad intercultural que caracterizó a demasiadas generaciones anteriores de misioneros. Confundir el Evangelio con la propia cultura o con la interpretación denominacional del Evangelio es un problema generalizado en todos los contextos de ministerio intercultural que he observado.
He escrito este libro para desafiarte, lector, a confrontar tu etnocentrismo, a descubrir cuánto de tu comprensión de la verdad bíblica ha sido moldeada por tu cultura y a ajustar tu estilo de vida para que sea más apropiado al ministerio intercultural en el lugar donde sirves. También lo he escrito para alentarte y recordarte que Dios no se ha dejado a sí mismo sin testimonio en ninguna cultura, entre ningún pueblo y en ninguna época de la historia humana. Es la misión de Dios en el mundo a la que nos unimos, no nuestra propia misión. Podemos animarnos también porque Jesús prometió estar con nosotros durante todo el proceso de cruzar culturas con el Evangelio.
Otra manera en que espero alentar al lector es mediante mi análisis detallado del problema del choque cultural. Le he dedicado un espacio considerable porque todo testigo intercultural atraviesa esta experiencia de una u otra forma». (p. XVI).