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Los participantes del nuevo taller para líderes de la SVD PRM en Nemi, Italia.

De la dependencia a la solidaridad: repensar la autosostenibilidad en la misión de la SVD

(De la visión del Padre Arnoldo a una cultura de solidaridad misionera sostenible)

¿Cómo puede la Sociedad del Verbo Divino sostener su misión en un mundo en constante cambio? Esta reflexión invita a cada miembro de la SVD a asumir la autosuficiencia, fortalecer la solidaridad y construir juntos un futuro sostenible. Inspirada en la visión de San Arnoldo Janssen, ofrece claves concretas para renovar el compromiso misionero mediante la corresponsabilidad y una gestión creativa de los recursos.

Mirando al pasado: los fundamentos de la conciencia financiera
En 1993, el Superior General, P. Henry Barlage, SVD, convocó un encuentro de ecónomos provinciales y regionales de la Congregación del Verbo Divino. Participaron más de cincuenta (50) cohermanos SVD y algunas hermanas SSpS. El P. Barlage y su Consejo reconocieron la necesidad de «abordar las implicaciones financieras de los cambios en nuestra labor misionera y las exigencias que esto plantea para nosotros como ecónomos» (Following the Word, n.º 5, septiembre de 1994).

Los participantes reconocieron la «urgente necesidad de que las Provincias lleguen a ser autosuficientes […] pero creemos que, con un mayor apoyo local, donaciones regulares e ingresos provenientes de inversiones, por un lado, y con un estilo de vida sencillo, por otro, será posible asegurar el sostenimiento ordinario de una Provincia» (Following the Word, n.º 5, septiembre de 1994). Esta preocupación fue reafirmada por los capitulares del XIV Capítulo General y de los Capítulos posteriores, que subrayaron la misma urgencia de promover la autosostenibilidad de las Provincias y Regiones.

Al inicio del nuevo milenio, el XVI Capítulo General situó esta reflexión en el contexto más amplio de la misión, tomando como modelo a la primera comunidad cristiana (Hch 4,34-35). Los capitulares reiteraron que la administración responsable de los bienes debe responder tanto a la disminución de las donaciones como a las crecientes realidades de pobreza e injusticia, al tiempo que reconocieron la fidelidad y el compromiso permanente de los misioneros del Verbo Divino. Después de cinco Capítulos Generales, este desafío no solo permanece, sino que hoy es aún más urgente. El Equipo de Liderazgo General invita a todos los SVD a seguir viviendo con creatividad y fidelidad como discípulos del Verbo Divino e hijos de nuestro Fundador y Guía, san Arnoldo Janssen.

La realidad misionera: ayer y hoy
Nuestra misión continúa desarrollándose en un mundo complejo y en constante transformación. Hoy afrontamos desafíos persistentes de carácter sociopolítico, económico, cultural y ambiental, entre ellos los conflictos que continúan afectando al Medio Oriente. Al mismo tiempo, vivimos en un mundo más interconectado que nunca, donde la comunicación digital abre nuevas posibilidades para la renovación misionera.

Uno de los desafíos más preocupantes es la disminución del número de benefactores y de las donaciones. La «ofrenda de la viuda» se vuelve cada vez más escasa. Esta realidad amplía la brecha entre los recursos disponibles y las necesidades de nuestras misiones. Sin embargo, también representa una oportunidad para renovar e imaginar nuevas formas en que nuestros recursos, talentos y solidaridad puedan sostener la misión en el mundo posmoderno.

El camino hacia la autosostenibilidad: un cambio de paradigma
El camino que tenemos por delante puede parecer, en ocasiones, incierto y desalentador. Como el profeta Elías, podemos sentirnos cansados y temerosos. Sin embargo, encontramos inspiración cuando permitimos que la suave brisa nos conduzca a la reflexión mientras descansamos bajo la retama. En esos momentos recordamos el propio camino recorrido por nuestro Fundador.

Hace más de 150 años, el Padre Arnoldo inició la Casa Misional a orillas del río Mosa gracias a la generosidad de muchas personas, sostenido por una fe profunda y una firme convicción. Su hermano Juniper y el colaborador laico Josef Althoff recorrieron distintos lugares para recaudar fondos e incluso pidieron limosna para conseguir provisiones. Mientras tanto, las Hermanas de la Divina Providencia y varias mujeres cuidaban los animales y trabajaban la tierra, asegurando así la supervivencia y el crecimiento de la Casa Misional.

El camino hacia la autosostenibilidad de cada Provincia, Región y Misión (PRM) comienza con un cambio de paradigma. Supone dejar atrás la dependencia de la ayuda externa y reconocer nuestra fuerza colectiva como misioneros SVD: nuestro número, nuestros talentos, nuestro tiempo y nuestro compromiso con la misión que se nos ha confiado. Los logros del Padre Arnoldo en medio de profundas dificultades sociales, económicas y políticas siguen siendo extraordinarios. Logró sostener seminarios florecientes, enviar misioneros a todo el mundo y construir casas misioneras gracias a la colaboración de benefactores comprometidos y misioneros generosos.

Estos logros no fueron únicamente fruto del liderazgo del Padre Arnoldo, sino del esfuerzo conjunto de toda la comunidad.

El Padre Arnoldo supo rodearse de hombres y mujeres comprometidos que compartían su visión, no solo de autosostenibilidad, sino también de sostenibilidad. Asimismo, procuró reconocer los talentos de cada miembro, desarrollar sus capacidades y formar su carácter. Desde el P. Nicolás Blum, hábil administrador encargado de las cuentas y propiedades, hasta los Hermanos laicos que trabajaban como sastres, panaderos, carpinteros e impresores, cada uno contribuyó a una misión y una visión compartidas. Este modelo nos recuerda que nuestra mayor fortaleza reside en la solidaridad, las capacidades de cada persona y el compromiso de aprovechar al máximo los recursos con los que contamos.

Construir una cultura de autonomía y solidaridad
Después de establecer la misión en Steyl, el Padre Arnoldo construyó una casa de retiros para sacerdotes y laicos, aun disponiendo de recursos económicos limitados. El éxito de esta iniciativa revitalizó la vida de los fieles católicos en Alemania y generó ingresos que ayudaron a sostener la labor misionera en todo el mundo.

La autosostenibilidad no siempre requiere grandes proyectos. Incluso una pequeña granja administrada por los propios SVD —que produzca hortalizas, productos lácteos o ganado— puede fortalecer el sentido de pertenencia y corresponsabilidad, al tiempo que ofrece una alternativa frente a la creciente cultura del consumismo.

Para las PRM, la autosostenibilidad está estrechamente relacionada con la autonomía: un liderazgo local capaz de administrar responsablemente sus propios asuntos. Sin embargo, la autonomía no constituye el objetivo final. Más bien, es el fundamento de la solidaridad, ya que permite que las PRM se apoyen mutuamente y sostengan programas de autosostenibilidad. De este modo, la autosostenibilidad se convierte en el cimiento de una cultura SVD basada en la corresponsabilidad, la interdependencia y la sostenibilidad.

Más allá de la autosostenibilidad: hacia la interdependencia y la sostenibilidad
En el mundo cambiante de hoy, las PRM deben afrontar rápidas transformaciones sociales, económicas y políticas. Por ello, el desarrollo de la autosostenibilidad requiere un proceso gradual y constante. Este esfuerzo cuenta con el acompañamiento del Generalato y de las Procuras Misionales, que ofrecen herramientas, recursos y orientación para desarrollar proyectos autónomos y sostenibles.

El ejemplo del Padre Arnoldo al fundar la Imprenta Misional ilustra claramente este principio. Al asumir riesgos calculados, creó un recurso que impulsó la animación misionera, la evangelización y la promoción vocacional, al mismo tiempo que ayudó a sostener las crecientes necesidades de los seminarios en Alemania, Austria y otros países. La sostenibilidad exige visión, creatividad y la disposición de invertir en estructuras que perduren más allá de las necesidades inmediatas.

Hacia un futuro resiliente: lecciones del Padre Arnoldo
Para concluir, el Equipo de Liderazgo General desea subrayar que el camino hacia la autosostenibilidad no es únicamente responsabilidad del liderazgo de las PRM. Es una llamada dirigida a todos los SVD.

La verdadera autosostenibilidad va mucho más allá de la independencia financiera. Nos conduce hacia una interdependencia más profunda dentro de la misión mundial de la Congregación del Verbo Divino. Favorece una cultura que reconoce los talentos y capacidades de cada confrade como elementos esenciales para construir comunidades misioneras sólidas y fortalecidas. Alimenta un espíritu de «sí podemos», que inspira confianza y anima a otros a descubrir que también pueden aportar sus dones.

Asimismo, deseamos destacar el aspecto más importante de las finanzas de la Congregación. A medida que la disminución de benefactores y donantes se hace cada vez más evidente en cada ciclo de distribución de recursos, comprendemos que ha llegado el momento de trabajar unidos. Ese es el llamado que hoy recibimos todos: ¡sí podemos!

Nuestra esperanza es seguir avanzando de la dependencia hacia la interdependencia, y de una simple autosostenibilidad hacia prácticas financieras sostenibles al servicio de la misión. Muchas PRM han alcanzado la autosostenibilidad desde hace varias décadas y ahora necesitan encontrar nuevas formas de garantizar su sostenibilidad para el bien de toda la Congregación. Del mismo modo, muchas otras PRM han recibido un importante apoyo durante largos años. Hoy es tiempo de unir esfuerzos y buscar juntos caminos que conduzcan a la autosostenibilidad.

Este proceso nos permitirá compartir con mayor eficacia conocimientos, redes de colaboración y recursos. De esta manera, los SVD construiremos un sistema resiliente, capaz de afrontar los desafíos del futuro y de impulsar una empresa misionera que no solo perdure, sino que siga floreciendo: el legado que nuestro Fundador, el Padre Arnoldo, nos ha confiado.

El Equipo de Liderazgo del Generalato.

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