Generalato
SVD

El padre Anslemo Ribeiro, SVD con los participantes del curso Dei Verbum durante la misa de apertura.

Habitar en la Palabra: Renovación de la fe y la comunidad en Dei Verbum 2026

El 30.º Curso Dei Verbum en Nemi comienza con la invitación a congregarse en torno a la Palabra de Dios, renovar la fe y experimentar un nuevo nacimiento espiritual. Inspirado en las Escrituras, el P. Anselmo Ribeiro, SVD, desafía a los participantes a no limitarse a estudiar la Biblia, sino a habitar en la Palabra y transformar sus comunidades.

Nehemías 8,1-3.5-8
1 Pedro 1,20-25
Juan 1,1-18

Queridos hermanos y hermanas:
Es una gran alegría comenzar este trigésimo Curso Dei Verbum 2026 aquí en Nemi, reunidos como hermanos provenientes de diferentes países, culturas, lenguas y experiencias misioneras. Antes de comenzar nuestros estudios, los invito a ponernos ante la Palabra de Dios y, sobre todo, a permitir que la misma Palabra nos reúna y nos constituya como comunidad.

Me gustaría reflexionar brevemente sobre tres puntos que surgen de las lecturas propuestas para esta liturgia:

Encontrarnos nuevamente con la Palabra
La primera lectura nos presenta un momento fundamental en la historia del pueblo de Israel. Después del exilio, Esdras reúne al pueblo y proclama el Libro de la Ley. La comunidad se encuentra nuevamente con la Palabra de Dios y, a partir de ella, comienza a reconstruir su identidad y su vida (Antes, su identidad de fe estaba asociada al templo y a los sacrificios realizados en él).

Para el pueblo de Israel, este encuentro con la Palabra se convirtió en un momento de profunda renovación. Su relación con Dios llegó a comprenderse cada vez más profundamente a través de la escucha de su Palabra.

En la historia de muchos de nuestros países fuera de Europa, la Iglesia Católica fue, durante mucho tiempo, el principal signo visible de la fe cristiana. Formar parte de una comunidad católica significaba haber recibido la catequesis y los sacramentos. En muchos contextos, el misionero llegaba llevando la cruz, pero también respaldado por el poder colonial.

Hoy, sin embargo, estamos invitados a redescubrir la centralidad de la Palabra, que enriquece nuestra vida y nuestra participación en la comunidad. Descubrir la Palabra es fundamental para la fe cristiana en nuestro tiempo. Encontrarnos nuevamente con ella significa, como en el tiempo de Esdras y Nehemías, reconstruir y renovar nuestra comunidad de fe a partir de nuestra relación con el Dios que nos habla personalmente y de manera directa.

Nacer de nuevo por medio de la Palabra
La Palabra viva de Dios es fuente de vida nueva.

Cuando Nicodemo fue a encontrarse con Jesús de noche, escuchó de él que era necesario nacer de nuevo, nacer de lo alto, del agua y del Espíritu (Jn 3,3-5).

La Primera Carta de Pedro añade: «Habéis sido regenerados, no de una semilla corruptible, sino incorruptible, mediante la Palabra de Dios viva y permanente» (1 Pe 1,23).

La comunidad de los bautizados (los que han renacido del algua y del Espíritu) encuentra su identidad precisamente en su relación con Cristo, el Verbo Divino, la Palabra encarnada del Padre.

No existe otro camino para generar y sostener la vida de la comunidad cristiana que permanecer unidos a él, la Palabra eterna. Como nos recuerda Jesús mediante la imagen de la vid, los sarmientos separados de ella no pueden dar fruto (Jn 15, 4).

Habitar en la Palabra, mientras Dios habita entre la humanidad
El Prólogo de Juan, tan querido por nuestro Fundador, San Arnoldo Janssen, y por nosotros, Misioneros del Verbo Divino, nos invita a contemplar el movimiento de Dios hacia la humanidad.

«Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros» (Jn 1,14).
Dios eligió habitar entre nosotros. Plantó su tienda en medio de la humanidad.

Este movimiento de Dios hacia la humanidad debe despertar en nosotros el deseo de habitar en la misma tienda que el Señor (Esto es diferente de lo que Pedro quiso hacer en el Tabor, cuando quiso construir tres tiendas para Jesús, Moisés y Elías. Aquí se trata de habitar junto al Señor en su propia tienda). Él eligió hacer su morada entre nosotros; nuestra respuesta debe ser el deseo de hacer nuestra morada en él.

Esto significa mucho más que estudiar, comprender o analizar cada versículo de la Biblia. Se trata de hacer nuestra morada bajo el mismo techo. Es convivencia diaria. Es cercanía. Es un compromiso de vida. En otras palabras, es consagración.

Conclusión
Queridos hermanos y hermanas:

La tienda está preparada aquí en Nemi. Durante estos dos meses ustedes tendrán la oportunidad de habitar en ella. No desperdicien este tiempo tratando simplemente de convertirse en «expertos» en la Biblia. Aprovechen este tiempo para habitar en la Palabra y nacer de nuevo.

Y cuando regresen a sus ministerios, sean instrumentos para que también el pueblo pueda redescubrir esta Palabra. Si su testimonio es auténtico, lo demás será obra del Espíritu Santo.

Y entonces, poco a poco, podrá nacer una nueva comunidad.
¡Que así sea!

P. Anselmo Ribeiro, SVD
Nemi, 6 de septiembre de 2026

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