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- Mar 2026
Liderazgo Servicial (a ejemplo de San José)
Al dar la bienvenida a los nuevos equipos de liderazgo de todas las PRM para el trienio 2026–2029, deseamos recordar una característica fundamental del liderazgo en nuestra Congregación: el liderazgo servicial. Jesús fue llamado Maestro. Aunque no rechazó este título, mostró que su verdadero significado se expresaba en el servicio. Nuestras Constituciones (c. 601) y el XVI Capítulo General definen el liderazgo como un compromiso de servicio. Esto requiere una actitud de «solidaridad, respeto y amor» (CG 16, n. 51). Los líderes eficaces en nuestra Congregación desempeñan tres funciones importantes: animación, coordinación y administración. Como administradores, actúan como «servidores fieles y prudentes», a quienes el Señor ha puesto al frente de su casa para servir a la comunidad y cuidar nuestros bienes (CG 16, n. 52).
El XVIII Capítulo General, por su parte, subrayó el otro aspecto del liderazgo: la membresía responsable. Inspirados por nuestras Constituciones, estamos llamados a ser más solidarios, comprensivos y atentos con quienes ejercen el liderazgo. La membresía servicial implica valorar de manera positiva y sana el trabajo de nuestros cohermanos en cargos de responsabilidad. Quienes ejercen el liderazgo acogen y aceptan la voluntad de Dios manifestada a través de nuestra comunidad religiosa. Lo hacen en obediencia amorosa a Aquel que nos amó primero (CG 18, n. 36). Estamos llamados a asumir el liderazgo servicial en el espíritu de las Constituciones y, como miembros serviciales, a colaborar con nuestros cohermanos en el ejercicio del liderazgo.
En la teoría de la gestión, el liderazgo servicial es un estilo en el que el líder se centra en el crecimiento y el bienestar de aquellos a quienes sirve. Aunque los miembros sirven al líder, el líder también sirve a los miembros. Las palabras claves son: liderar con el ejemplo, animar, respetar y valorar, escuchar con empatía, colaborar y promover la participación plena.
Para los equipos de liderazgo de las PRM, el liderazgo servicial no es simplemente un estilo, sino parte de una espiritualidad. Es una forma de vida y de conducir la misión. Invitamos a todos los nuevos equipos de liderazgo a inspirarse en San José, padre adoptivo de Jesús y patrono de los trabajadores, de las familias y de la Iglesia universal. Como jefe de la Sagrada Familia de Nazaret, San José la condujo en tiempos difíciles con confianza en Dios, obediencia a su voluntad y liderazgo humilde.
Confianza en Dios y obediencia a su voluntad
La vida de San José estuvo llena de incertidumbres y confusión. Sin embargo, obedeció el mandato de Dios de recibir a María como su esposa. Confió en que Dios proveería refugio para la Sagrada Familia en el nacimiento de Jesús. La condujo en silencio y la protegió durante su peligroso exilio en Egipto, y luego la guió de regreso a Nazaret. En todo momento, no confió en su propia comprensión o fuerza, sino en la guía de Dios.
San Pablo, el gran misionero, aprendió a liberarse progresivamente de sus propios intereses y ambiciones, poniendo a Jesús en el centro de su vida. Comprendió que ya no podía apoyarse en sus propias capacidades o logros, sino en Cristo y en su amor. «Pero todo lo que era ganancia para mí, lo he considerado pérdida por amor a Cristo» (Flp 3,7).
Las realidades y los contextos de la misión de Dios en este mundo en constante cambio se vuelven cada vez más desafiantes para los líderes en todos los niveles de la sociedad. Los desafíos ad intra y ad extra con frecuencia conducen a situaciones complejas y decisiones difíciles. Un líder puede caer fácilmente en la ansiedad al tomar decisiones. Algunos pueden inclinarse hacia el autoritarismo o confiar excesivamente en sus propias capacidades. Siguiendo el ejemplo de San José, todos los líderes SVD están llamados a llevar sus preocupaciones a la oración, buscando la sabiduría y la dirección de Dios.
Humildad y fortaleza silenciosa
La Escritura no registra una sola palabra pronunciada por San José, pero sus acciones hablan elocuentemente. Obedeció a Dios sin vacilar. No buscó reconocimiento ni prestigio, sino que cumplió fielmente, en silencio, las responsabilidades que Dios le confió.
Henry Nouwen, reconocido escritor espiritual, afirma:
«¿Qué hace que la tentación del poder sea tan aparentemente irresistible? Tal vez sea que el poder ofrece un sustituto fácil para la difícil tarea del amor. Parece más fácil ser dios que amar a Dios, más fácil controlar a las personas que amar a las personas, más fácil poseer la vida que amarla. Cuando Jesús pregunta: “¿Me amas?”, nosotros podemos responder: “¿Podemos sentarnos a tu derecha y a tu izquierda en tu Reino?”».
En el mundo actual, donde la autopromoción y la competencia suelen ocupar el centro, la humildad silenciosa de San José nos recuerda que el verdadero liderazgo no consiste en el prestigio o el honor, sino en la fidelidad a nuestra vocación. Su vida desafía a todos los líderes SVD a vivir el liderazgo con espíritu de entrega y no de autoexaltación. El liderazgo en la SVD exige humildad. Los líderes serviciales no solo hablan, sino que escuchan con humildad. Ofrecen espacio para que todos sean escuchados, prestan atención a lo que se dice y también a lo que permanece en silencio. Escuchar con atención plena, cuidado y empatía.
Por intercesión de San José, que Jesucristo, la Luz, ayude a todos nuestros nuevos equipos de liderazgo de las PRM a convertirse en servidores fieles y humildes de su misión en este mundo herido.
El Equipo de Liderazgo del Generalato.