Generalato
SVD

La familia Arnoldus en Estados Unidos.

Peregrinos de la esperanza, testigos de la alegría: La familia arnoldus y el jubileo de la vida consagrada

DMG
El 8 y 9 de octubre de 2025, la Iglesia celebra en Roma el Jubileo de la Vida Consagrada, como parte del Año Jubilar 2025 convocado por el Papa Francisco. La celebración incluye una peregrinación a la Puerta Santa, una vigilia de oración en la Basílica de San Pedro, y una Eucaristía con el Santo Padre en la Plaza de San Pedro. En estos días habrá también momentos de oración, reflexión y acción de gracias. El tema central de la celebración está tomado de Romanos 5,5: “La esperanza no defrauda.”

La Familia Arnoldina, compuesta por la Congregaciòn del Verbo Divino (SVD), las Misioneras Siervas del Espíritu Santo (SSpS) y las Siervas del Espíritu Santo de la Adoración Perpetua (SSpSAP), refleja de manera hermosa el espíritu de este Jubileo. Inspiradas en la visión de San Arnoldo Janssen, estas tres congregaciones viven el llamado a ser peregrinos de la esperanza y testigos de la alegría a través de la oración, la misión y la vida comunitaria. Su espiritualidad, centrada en la presencia del Dios Trinidad, la confianza en la Divina Providencia y una vida de servicio misionero, expresa el corazón mismo del Jubileo: renovar la esperanza, construir la paz y vivir el amor de Dios en el mundo de hoy.

La familia Arnoldus en Togo

1. Vivir en la Presencia de Dios

El corazón de la vida consagrada es vivir en la presencia de Dios. San Arnoldo Janssen, fundador de la familia misionera de Steyl, lo expresó en su oración: “Que el Dios Uno y Trino viva en nuestros corazones y en los corazones de todos los pueblos.”

Él, junto con las cofundadoras la Beata María Helena Stollenwerk y la Madre Josefa Stenmanns, creía firmemente que Dios habita en cada ser humano y que su presencia da sentido incluso a las tareas más sencillas. Vivir conscientes de esa presencia es caminar cada día como peregrinos de la esperanza, dejando que la luz de Dios brille en nuestras palabras y acciones.
Así, el Jubileo nos recuerda que la vida consagrada no es un ideal lejano, sino un testimonio vivo de que Dios está cerca, que ama y actúa en los momentos más simples de la vida.

2. Confianza y Alegría en la Voluntad de Dios

La vida de los fundadores nos enseña una gran lección de confianza y entrega gozosa.

La Madre María Helena encontró su alegría en la oración y en decir “sí” al plan de Dios, aun cuando su camino no estaba claro. Ella escribió: “El solo pensamiento de nuestra vocación debería llenar siempre nuestros corazones de alegría.”

La Madre Josefa, conocida por su sencillez, vivió con una confianza serena en el cuidado de Dios. Sus palabras, “Vivamos de hora en hora y dejemos el futuro en manos de Dios”, muestran un corazón libre de preocupaciones y lleno de fe.

Su confianza y serenidad reflejan la invitación del Jubileo a vivir con esperanza y paciencia. La vida consagrada, como la de ellas, se fortalece cuando está enraizada en la oración, la humildad y la certeza de que la gracia de Dios nunca falla.

Las hermanas SSpS en el Camino de Santiago, España.

3. Una Misión que Nace de la Oración

Para San Arnoldo, la oración y la misión eran una sola cosa. Cada acto de servicio y cada oración hecha con amor formaban parte de la obra salvadora de Dios. Enseñaba que toda misión nace de la unión con Dios y se expresa en el amor hacia los demás.

Este mismo espíritu brilló en la vida de la Madre María Helena y la Madre Josefa, quienes sirvieron a la Iglesia y a los pobres con una misión alimentada por la oración, la compasión y la vida fraterna. Su ejemplo nos recuerda que la vida consagrada no se trata solo de lo que hacemos, sino de quiénes somos: personas cuya propia vida es una misión.

En un mundo que busca paz y sentido, este testimonio de amor y servicio sigue siendo un mensaje poderoso de esperanza.

Una Mirada a la Vida Consagrada Hoy

El Jubileo de la Vida Consagrada es un tiempo de gratitud y renovación. Nos invita a recordar el ejemplo de la generación fundadora, hombres y mujeres que vivieron profundamente en la presencia de Dios, confiaron con alegría en su voluntad y entregaron sus vidas a la misión.

Al igual que San José Freinademetz, estamos invitados a caminar como peregrinos de la esperanza, a llevar la paz con paciencia y a vivir como testigos de la alegría. Nuestras vidas, arraigadas en la oración y llenas de amor, siguen proclamando que la esperanza no defrauda, porque el amor de Dios vive verdaderamente en cada corazón.

Para concluir esta reflexión y cerrar la serie “Tesoros del Pasado, Experiencias del Presente”, presentamos su décimo y último episodio, una entrevista con el P. Henry Barlage, SVD, quien fue Superior General de 1988 a 2000.

En su testimonio, el P. Henry comparte las alegrías y desafíos de vivir la vida consagrada como sacerdote, religioso misionero y líder de congregación. Su experiencia muestra que el llamado a la vida consagrada sigue siendo un camino vivo de fe, confianza y servicio, una respuesta constante al amor de Dios en el mundo de hoy.

Otras noticias e historias del Generalato

SVDlogo_black.png