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Testigos de esperanza: Conversación con el Superior General sobre la 103° Asamblea de la USG

El P. Anselmo ofreciendo una reflexion sobre la interculturalidad como retos y oportunidades en las comunidades religiosas.
En esta reflexión, el Padre Superior General comparte sus reflexiones y experiencias de la 103° Asamblea de la Unión de Superiores Generales (USG), celebrada del 21 al 23 de mayo de 2025, bajo el tema «Testigos de esperanza». Explora cómo la llamada a ser testigos, no solo peregrinos, de esperanza resuena profundamente con la misión de la Congregación del Verbo Divino (SVD), especialmente en el contexto de un nuevo pontificado y del Año Jubilar proclamado por el Papa Francisco.

A partir de las meditaciones bíblicas, los testimonios de los jóvenes misioneros y el énfasis en la sinodalidad, el P. General destaca la urgencia de la escucha, el discernimiento colaborativo y el diálogo intercultural como herramientas esenciales para navegar por los desafíos globales de hoy. Sobre todo, recuerda a la familia verbita de todo el mundo que la verdadera esperanza no está enraizada en el esfuerzo humano, sino en una profunda confianza en el Verbo Divino, cuya luz sigue guiando el camino misionero de la Iglesia.

  1. P. General, el tema de la 103° Asamblea de la USG fue «Testigos de esperanza». ¿Cómo resonó esto en usted personalmente, en especial a la luz de su misión global como Superior General de la SVD?

El tema de la asamblea se refiere al Jubileo de la Iglesia, convocado por el Papa Francisco. La asamblea comenzó exactamente un mes después de su muerte, y fue posible escuchar el eco de la enseñanza de Francisco en cada conferencia o intercambio sobre el tema. Para mí fue muy significativo darme cuenta de hasta qué punto la Vida Consagrada acogió la llamada no solo a ser peregrinos de esperanza, sino también testigos. Se trata de dar testimonio de que la esperanza no defrauda. Otro aspecto importante es el inicio del nuevo pontificado, que es también un motivo de esperanza para la Iglesia, para el mundo y para nosotros, los consagrados.

  1. Durante la Asamblea, se desarrollaron ricas meditaciones bíblicas dirigidas por los profesores Massimo Grilli y Rosanna Virgili. ¿Hubo alguna visión bíblica particular sobre la esperanza que le haya impactado profundamente o que le haya ofrecido nuevas perspectivas para la vida misionera?

El primer día se dedicó a la reflexión bíblica, a través de dos conferencias. Tuvimos tiempo para meditar individualmente y compartir en grupos más pequeños. Seguimos la metodología de Conversación en el Espíritu. Lo que más me llamó la atención fue darme cuenta de que, al igual que nosotros, otras congregaciones u órdenes religiosas buscan situarse en la realidad marcada por las guerras, la postpandemia, las intolerancias y los nacionalismos. En otras palabras, todos estamos buscando un camino que nos lleve hacia adelante y queriendo desprendernos de lo que es innecesario en nuestra cultura religiosa. Las percepciones recibidas nos sitúan a todos ante la vulnerabilidad humana, que se presenta como base de esperanza. La esperanza se genera donde hay escasez y fragilidad, o cuando nos sentimos impotentes y solos.

  1. En una de las sesiones, los jóvenes compartieron sus experiencias como testigos de esperanza. ¿Qué le llamó la atención de sus testimonios, y cómo puede la familia SVD a nivel mundial aprender de su coraje y fe?

Quizás lo más destacado de la asamblea fue el testimonio de estos cuatro jóvenes, de cuatro continentes y con diferentes ministerios. Durante su presentación, se hizo evidente la importancia del lugar de misión. La identificación de cada uno con las personas en situación de vulnerabilidad se convirtió en el combustible de su vocación. Es posible creer en la dedicación y el compromiso de los que esperan. Estos jóvenes están llenos de esperanza, a pesar de las dificultades inherentes a la misión.

  1. El cardenal Mario Grech habló de la vida consagrada como un «signo de esperanza en una Iglesia sinodal». ¿De qué manera cree que el carisma de la SVD contribuye a este camino sinodal de esperanza?

El Cardenal afirmó explícitamente que la Vida Religiosa es un ícono de sinodalidad, un laboratorio de sinodalidad. Esto se debe a que nuestras estructuras de gobierno y liderazgo, en todos los niveles, se basan en la experiencia de consejos, asambleas y capítulos. Para él, la vida religiosa es un motor de esperanza. También dijo que somos como la levadura, que en pocas dosis puede cambiar toda una realidad. Comencemos con esta metáfora. Nuestra vida y nuestra misión como SVD nos llevan a lugares y nos permiten encontrarnos con personas y realidades tan diferentes y, a menudo, distantes de nuestra realidad personal. Aquí está en juego nuestra capacidad de transformar vidas y realidades. Para hacer esto, también necesitamos estar llenos de esperanza. Tenemos que creer que, a pesar de lo que hemos hecho, todavía queda mucho por hacer. Así es en la dinámica del Reino de Dios. Nuestra vida y misión intercultural son, de hecho, un laboratorio de diálogo, tolerancia e intercambio. En cuanto a ser un ícono de sinodalidad, debemos pedir a Dios esta gracia.

  1. La Asamblea hizo hincapié no sólo en la reflexión teológica, sino también en el intercambio grupal y el diálogo intercultural. ¿Qué importancia tiene este tipo de discernimiento colaborativo para el futuro de la vida religiosa, especialmente en nuestras diversas comunidades verbitas?

La metodología utilizada a lo largo de la asamblea fue de pequeños grupos alrededor de una mesa, y en todo intercambio tuvimos que practicar la escucha activa. Esto es muy importante y marca la diferencia en la comprensión de los demás. Por ejemplo, en mi grupo había seis participantes. Cada persona tenía tres minutos para hablar, lo que significaba que después de hablar, tenían que escuchar durante quince minutos. Escuchar es la base del discernimiento, no el habla. Escuchar nos permite saber mucho más que el análisis.

  1. Por último, ¿cómo imaginas a la SVD siendo «testigo de esperanza» hoy, especialmente en medio de desafíos globales como los conflictos, el cambio climático y el secularismo? ¿Qué mensaje le gustaría compartir con todos los cohermanos verbitas y socios laicos de todo el mundo?

La esperanza nos hace avanzar. Es diferente del optimismo. Mientras que el optimismo se centra en las posibilidades y capacidades humanas, la esperanza es la virtud de quienes ponen todo en las manos de Dios. Reconocemos que la luz que queremos que brille en la oscuridad no es nuestra, sino de Jesús mismo, el Verbo Divino. Reconocemos que sin Él no seríamos capaces y que la misión que hemos asumido es Su misión. Así, reconociendo que somos pobres y necesitados de la fuerza que proviene del Verbo Divino, debemos testimoniar con esperanza que es Él mismo quien continuará guiándonos en nuestra tarea misionera.

GMD

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