- generalato-svd
- / Liderazgo / Visita General /
- diciembre 7, 2025
Un Tiempo de Gracia: La Visitación General a la Zona AFRAM
La enorme diversidad y complejidad logística de la Zona requirieron un programa organizado en dos fases para cubrir un total de doce PRM distribuidos en 17 países del continente. Cumplir una tarea tan exigente implicó una planificación meticulosa, una preparación extensa, itinerarios intensos y una amplia red de coordinación logística. Los cuatro meses de VG fueron mucho más que una inspección rutinaria. Ofrecieron a los Visitadores la oportunidad de encontrarse personalmente con los cohermanos, colaboradores y laicos asociados. Además de manifestar el interés y cercanía de la Congregación hacia cada cohermano, la Visitación permitió animar, recopilar información sobre la vida y actividad de los misioneros, conocer directamente las condiciones y necesidades de los distintos lugares (c. 626) y obtener una visión amplia del trabajo misionero en la Zona.
Los Visitadores quedaron profundamente conmovidos por la cálida acogida, el ambiente hospitalario, el diálogo fraterno, el compromiso con la misión común y los testimonios visibles de las dinámicas intervenciones misioneras SVD en la Zona. Para ellos fue una experiencia enriquecedora de escucha y aprendizaje, diálogo y discernimiento, reconocimiento y gratitud, celebración y compartir, al encontrarse con cohermanos, comunidades y colaboradores involucrados en el mandato de la Missio Dei.
En el marco de la VG, las celebraciones del Jubileo Sesquicentenario de la Congregación fueron organizadas de manera ejemplar en diversas PRM de la Zona, expresando nuestra gratitud a Dios y a los colaboradores en la misión por las innumerables bendiciones recibidas, y dando testimonio de quiénes somos y qué hacemos. Aprendiendo de nuestra historia, las PRM aprovecharon también la ocasión para revisar compromisos y objetivos.
Los Visitadores destacaron la profunda dedicación y la alegría palpable con las que nuestros cohermanos sirven al Pueblo de Dios. Este entusiasmo, unido a una fidelidad sincera al carisma SVD, fue un gran estímulo. Asimismo, notaron la valoración significativa que las comunidades locales expresan por la presencia y los aportes de los misioneros del Verbo Divino.
Entre los signos más alentadores de la vida y misión en la Zona se encuentran: comunidades de fe vibrantes, ministerios activos, comunidades interculturales testimonio del carisma, programas formativos sólidos, esfuerzos para ampliar la presencia pastoral-misionera de la Congregación, grupos de laicos asociados en crecimiento, profunda valoración del aporte misionero de los cohermanos, y un número creciente de obispos solicitando la presencia SVD en sus diócesis.
No obstante, también emergieron serios desafíos y áreas de preocupación: competencia intercultural de nuestros cohermanos, escasez de formadores cualificados, acompañamiento deficiente de los formandos, proyectos de autosuficiencia económica fallidos, animación misionera limitada, ausencia de estrategias claras para promover las Dimensiones Características, resistencia a ajustes estructurales zonales, incremento en la salida de misioneros destinados al exterior, pluralismo religioso creciente acompañado de extremismo, y la inestabilidad política. Todo ello impacta directa e indirectamente en nuestra vida y misión.
Aunque estos temas ya habían sido mencionados en visitas anteriores, aún no han recibido la atención adecuada. Se requiere audacia profética, firmeza de voluntad, esfuerzos concertados, liderazgo creativo y comprometido, y corresponsabilidad para lograr el progreso y la transformación deseados. Estas cuestiones requieren nuestra atención urgente y prioritaria.
La Visitación prestó especial atención a la formación inicial y permanente, analizando la eficacia de las casas formativas, esenciales para preparar misioneros para la misión universal. La Zona cuenta con varios Centros Comunes de Formación en distintos niveles, una verdadera bendición. Nuestros formadores y colaboradores merecen reconocimiento y apoyo. Sin embargo, dada la escasez de formadores, sería más conveniente fortalecer y equipar adecuadamente las casas existentes, en lugar de aumentar su número. La Junta de Formación de la Zona podría recibir mayor autonomía para seleccionar y asignar formadores competentes a estas casas comunes.
Una atención particular fue dedicada a la vida intercultural, evaluando cómo las comunidades gestionan esta característica esencial de nuestra Congregación. Las comunidades interculturales son un don y una tarea. Deben ser cuidadas con esmero, pues nuestro testimonio intercultural es misión ad intra y ad extra. Preocupan gravemente las crecientes tendencias etnocéntricas que amenazan la convivencia intercultural. Esto constituye una herida en nuestro tejido comunitario que requiere una intervención honesta y decidida. Además de promover la competencia intercultural, el liderazgo de las PRM debe actuar con firmeza para frenar tales dinámicas.
En cuanto a la autosuficiencia económica de las PRM, se han trazado planes para desarrollar estructuras de recaudación de fondos, tanto para las necesidades locales como para la misión mundial, así como proyectos que generen ingresos mediante el uso responsable de propiedades. Aunque algunas PRM han avanzado, otras —con gran potencial— no han progresado, pese a los repetidos llamados y acompañamiento.
El tejido social y el escenario político del continente africano están profundamente influidos por su marcado pluralismo religioso, con un cristianismo e islam en expansión. Aunque la vida interreligiosa es mayormente pacífica, existen regiones donde la religión alimenta tensiones, extremismo e inestabilidad política. La estrecha relación entre fe y política otorga a las instituciones religiosas un papel crucial en los desafíos éticos y sociales que definirán el futuro de África.
Nuestra contribución al desarrollo humano integral se hizo evidente en la amplia gama de servicios sociales y apostolados especializados. Además del trabajo parroquial, los misioneros SVD participan activamente en la educación, administrando numerosas escuelas, lo cual es clave para formar líderes locales y globales. También asumimos responsabilidades en el ámbito de la salud y brindamos ayuda humanitaria directa a refugiados, ancianos y grupos vulnerables. Nuestro enfoque integrado busca que el Evangelio arraigue no solo espiritualmente, sino también socialmente, haciendo tangible al Verbo Encarnado. Abordar estos desafíos de forma estratégica permitirá un impacto profundo y duradero en las comunidades africanas.
Padre Superior General Anselmo Ribeiro, SVD
y Equipo de Liderazgo