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El P. Peter Dikoš, SVD, habló sobre el liderazgo en situaciones canónicas difíciles.

Visión, formación y esperanza: Los nuevos superiores de las PRM reflexionan sobre el futuro de la misión

GMD
Al entrar en su etapa final el Taller de dos semanas para los nuevos Superiores Provinciales, Regionales y de Misiones (PRM), las sesiones del 1 y 2 de julio se centraron en el tema «Visión y Misión», invitando a los participantes a profundizar en los fundamentos de un liderazgo verdaderamente misionero. Durante estos dos días, la atención pasó de los aspectos de gobierno y administración a la formación integral de los misioneros, el apostolado educativo, la vocación de los Hermanos SVD, los primeros destinos misioneros y la implementación del Plan de Acción del Generalato. A través de presentaciones, espacios de diálogo y trabajos por zonas, los nuevos líderes de las PRM, junto con el Equipo de Liderazgo del Generalato, discernieron cómo conducir sus Provincias, Regiones y Misiones con esperanza, visión estratégica y fidelidad al carisma misionero de la Congregación.

Liderazgo ante situaciones canónicas complejas
La mañana del 1 de julio comenzó con una presentación práctica y, al mismo tiempo, profundamente pastoral a cargo del P. Peter Dikoš, SVD, quien abordó algunas de las responsabilidades más delicadas confiadas a los Superiores Provinciales: la ausencia de la comunidad, la exclaustración, la secularización, la expulsión del instituto y la reducción al estado laical.

Más que presentar estos temas como simples procedimientos canónicos, el P. Dikoš subrayó que cada decisión implica acompañar a personas cuya vocación, dignidad y relación con la Congregación requieren un discernimiento atento. Recordó a los participantes que la vida comunitaria no es únicamente una exigencia organizativa, sino uno de los elementos constitutivos de la vida religiosa. En consecuencia, el liderazgo exige tanto fidelidad al derecho canónico como un acompañamiento pastoral marcado por la cercanía y la compasión.

La sesión desafió a los nuevos líderes a afrontar estas situaciones complejas con prudencia, justicia, transparencia y profundo respeto tanto por la persona como por la comunidad misionera.

La formación para la misión
La reflexión se dirigió luego hacia una de las mayores esperanzas de la Congregación: la formación de los futuros misioneros.

El P. Pushpa Anbu Augustine, SVD, Secretario de Formación y Educación, presentó la realidad actual y las prioridades de la formación inicial y permanente en toda la Congregación. Destacó que la SVD acompaña actualmente a 1.094 formandos en el mundo, entre ellos 894 escolásticos, 43 Hermanos y 157 novicios, siendo la mayoría provenientes de la Zona ASPAC.

Más allá de las cifras, el P. Anbu recordó que la formación es, ante todo, formación para la misión. Por ello, el liderazgo debe asegurar que la formación inicial y permanente, los ministerios educativos y la animación vocacional permanezcan estructuralmente coordinados y estratégicamente alineados con la identidad misionera de la Congregación.

Asimismo, animó a los nuevos Superiores a comprender que la formación no es responsabilidad exclusiva de los formadores, sino una misión compartida por toda PRM, que requiere planificación a largo plazo, personal cualificado e inversión sostenida en los futuros misioneros.

El P. Pushpa Anbu Augustine, SVD, dio una charla sobre la formación para la misión, y el Hno. Raúl Acosta, SVD, habló sobre la vocación de hermano.

La vocación del Hermano
El Hno. Raúl Acosta, SVD, Asistente para la Formación de los Hermanos, continuó la reflexión centrándose en la formación y la vocación de los Hermanos SVD. En su presentación destacó que la vocación misionera se vive a través de dos caminos igualmente válidos: el ministerio ordenado y la vocación del Hermano. Ambos constituyen expresiones auténticas de una misma llamada misionera.

El Hno. Acosta puso de relieve la contribución única de los Hermanos al diálogo profético y al servicio misionero de la Congregación. Asimismo, invitó a los líderes provinciales a promover intencionalmente las vocaciones de Hermanos, fortalecer los itinerarios formativos y garantizar su plena integración en la vida y el liderazgo misionero de la Congregación.

El P. John Szukalski, SVD, habló sobre el compromiso con la educación como prioridad de la SVD.

La educación como prioridad misionera
La jornada concluyó con la presentación del P. John Szukalski, SVD, Asistente para Educación, quien expuso el renovado compromiso de la Congregación con la iniciativa «La Educación como Prioridad de la SVD (2024–2030)».

Fundamentando su presentación en las recomendaciones del XIX Capítulo General, explicó que la educación ya no debe entenderse simplemente como uno de tantos ministerios, sino como una prioridad estratégica de la misión que exige una mayor coordinación, orientaciones comunes y una colaboración más estrecha en toda la Congregación.

A partir de las Constituciones SVD, destacó que las instituciones educativas son espacios privilegiados de evangelización donde se anuncia la Palabra de Dios, se promueve la dignidad humana y se cultiva la conciencia misionera entre estudiantes, docentes y familias. Invitó a los participantes a considerar las escuelas, universidades y demás ministerios educativos como lugares esenciales para formar discípulos y promover el diálogo intercultural.

El P. Fabián Mate, SVD, reflexionó sobre el primer destino de los misioneros recién ordenados.

Los primeros destinos: una decisión misionera
El 2 de julio, el taller continuó con la intervención del P. Fabian Mate, SVD, quien reflexionó sobre una de las responsabilidades más significativas del liderazgo provincial: el primer destino de los misioneros recién ordenados.

Recordó a los participantes que un primer destino es mucho más que una simple asignación administrativa. Se trata de una decisión profundamente formativa que puede marcar la identidad, el compromiso y el futuro ministerial de un misionero. Por ello, animó a los líderes provinciales a realizar estos nombramientos mediante un discernimiento cuidadoso, equilibrando las necesidades de la misión con los dones, la preparación y el proceso formativo de cada cohermano.

El P. Yulius Yasinto, SVD, presentó el Plan de Acción de la Casa General y sus principales prioridades.

Vivir el Plan de Acción del Generalato
Posteriormente, el taller orientó la mirada hacia el futuro de la Congregación con la presentación del P. Yulius, quien introdujo el Plan de Acción del Generalato y sus principales prioridades.

Los participantes reflexionaron sobre cómo las orientaciones estratégicas del Generalato pueden traducirse en acciones concretas dentro de las Provincias, Regiones y Misiones. Más que considerar el Plan de Acción como un conjunto de proyectos aislados, el diálogo destacó que el liderazgo consiste en promover la comunión, la colaboración y la corresponsabilidad en toda la Congregación.

Signos de esperanza desde las PRM
Uno de los momentos más enriquecedores de la jornada fueron los trabajos en grupos por zonas, donde los participantes compartieron los signos emergentes de esperanza en sus respectivas PRM e identificaron las prioridades para los próximos años.

Entre las distintas Zonas surgieron temas comunes: fortalecer la formación, promover las vocaciones, consolidar los ministerios educativos, acompañar a los jóvenes misioneros, fomentar la vida intercultural, fortalecer la colaboración de los laicos y responder creativamente a los nuevos desafíos de la misión. Aunque cada PRM enfrenta contextos y retos particulares, los participantes reconocieron un deseo común de construir comunidades fieles al carisma misionero de la Congregación y abiertas a responder con valentía a las nuevas oportunidades.

Las conversaciones también pusieron de manifiesto la riqueza de la diversidad de la Congregación. Los líderes aprendieron de las experiencias de unos y otros, descubriendo que muchos desafíos locales son compartidos en distintos continentes y que la colaboración entre las PRM ofrece valiosas oportunidades de apoyo mutuo.

Formar líderes para el futuro
Al acercarse el taller a su conclusión, estos dos días reafirmaron una convicción fundamental: liderar es, ante todo, formar personas y sostener la misión.

Ya sea afrontando situaciones canónicas complejas, acompañando a los formandos, fortaleciendo la vocación de los Hermanos, promoviendo los ministerios educativos, realizando los primeros destinos o implementando el Plan de Acción del Generalato, la misión del Superior Provincial consiste en crear las condiciones para que las personas y las comunidades puedan crecer y florecer en su vocación.

Con este espíritu, el taller continuó preparando a los nuevos líderes de las PRM no solo para administrar Provincias, Regiones y Misiones, sino para convertirse en pastores que acompañen a sus cohermanos con sabiduría, esperanza y visión misionera, mientras la Congregación del Verbo Divino continúa anunciando el Evangelio en el mundo de hoy.

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