Congregación
del Verbo Divino

Jóvenes se reúnen para un campamento de verano dedicado a la fe, la amistad y la preparación misionera.

La misión de verano «Sembrando fe y esperanza» está impulsando una nueva comunidad en Jujuy.

Francis Boamah SVD, Augustine Boruzie SVD y Arturo Sajama SVD
La Misión de Verano en el barrio Alto Comedero, Jujuy (Argentina) se convirtió este año en una experiencia profundamente enriquecedora tanto para los jóvenes de la parroquia San Francisco Solano como para los estudiantes Francis Boamah, Augustin Borouzie y Arturo Sajama, quienes los acompañaron en esta iniciativa pastoral.

«Fue muy inspirador ver cómo los jóvenes y los miembros de la parroquia San Francisco Solano destinan cada año parte de sus vacaciones para llevar la Buena Nueva de Jesús a cada hogar del barrio 150 Hectáreas. Allí se está formando una nueva comunidad, Santa María, y esta fue la tercera misión de verano consecutiva realizada en ese mismo lugar. 

La misión comenzó con tres días de campamento en Chijra (del 3 al 5 de enero), bajo el lema: “Señor, ¿a quién iremos?” (Jn 6,68). Participaron más de cien jóvenes. El objetivo de esta convivencia fue ayudarles a vivir un encuentro personal con Dios, abrir espacios de discernimiento vocacional y, al mismo tiempo, prepararlos para la misión. La gracia de esta preparación comenzó a dar frutos desde el primer día.

Iniciamos con mucha alegría, con la Misa de apertura presidida por el párroco, P. Juan Meresoa, acompañado por los cohermanos del distrito de Jujuy y por el P. Juan Stach, formador, quien nos acompañó en el predio de la capilla Santa María.

Fueron días intensos y llenos de gracia. Las actividades diarias incluyeron visitas a las familias del barrio, encuentros para compartir la Palabra y la oración, bendición de las casas, y juegos con niños y jóvenes en la Plaza de los Indios. Cada jornada concluía con la celebración de la Eucaristía junto con toda la comunidad.

Personalmente, lo que más nos conmovió a nosotros, Francis y Augustin, como angoleños, fue la apertura y la calidez con las que fuimos recibidos en cada hogar. Cada encuentro fue un recordatorio de la fuerza de la fe y de la necesidad de vivir y construir comunidad. Esa experiencia nos marcó profundamente. Dios nos da la posibilidad de dejar de lado nuestros problemas y preocupaciones para ponernos a su servicio. De esa manera, podemos amar al prójimo como Él nos pide.

También nos conmovió el entusiasmo y la disponibilidad de los jóvenes y agentes pastorales de la parroquia, quienes pusieron al servicio de la misión sus capacidades y talentos. Ese deseo de servir encendió nuestros corazones.

No es fácil describir plenamente lo que vivimos en esos días. Esta comunidad aún no cuenta con un templo o capilla. Solo dispone de un terreno que pertenece a la diócesis, frente a la Plaza de los Indios. Sin embargo, la energía de la gente y su sueño ya están en marcha. La futura construcción de la capilla Santa María será un verdadero signo de esperanza para la comunidad y para todo el barrio.

Muchos vecinos expresaron su alegría ante la posibilidad de contar con un lugar propio donde reunirse, celebrar y crecer juntos en la fe. Incluso varios se ofrecieron con entusiasmo para colaborar en las tareas de construcción, lo cual nos llenó de gratitud y admiración.

Agradecemos de corazón la oportunidad de haber participado en esta misión, que también fue para nosotros una experiencia de aprendizaje. Quedamos disponibles para seguir acompañando, especialmente a los jóvenes, en este camino de construcción comunitaria».

Fuente: Boletín de los Misioneros del Verbo Divino, Provincia Argentina Sur, febrero–marzo 2026, n.º 37.

Los jóvenes participantes toman parte activa en la celebración eucarística durante el campamento de verano.
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