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La misión de verano «Sembrando fe y esperanza» está impulsando una nueva comunidad en Jujuy.
«Fue muy inspirador ver cómo los jóvenes y los miembros de la parroquia San Francisco Solano destinan cada año parte de sus vacaciones para llevar la Buena Nueva de Jesús a cada hogar del barrio 150 Hectáreas. Allí se está formando una nueva comunidad, Santa María, y esta fue la tercera misión de verano consecutiva realizada en ese mismo lugar.
La misión comenzó con tres días de campamento en Chijra (del 3 al 5 de enero), bajo el lema: “Señor, ¿a quién iremos?” (Jn 6,68). Participaron más de cien jóvenes. El objetivo de esta convivencia fue ayudarles a vivir un encuentro personal con Dios, abrir espacios de discernimiento vocacional y, al mismo tiempo, prepararlos para la misión. La gracia de esta preparación comenzó a dar frutos desde el primer día.
Iniciamos con mucha alegría, con la Misa de apertura presidida por el párroco, P. Juan Meresoa, acompañado por los cohermanos del distrito de Jujuy y por el P. Juan Stach, formador, quien nos acompañó en el predio de la capilla Santa María.
Fueron días intensos y llenos de gracia. Las actividades diarias incluyeron visitas a las familias del barrio, encuentros para compartir la Palabra y la oración, bendición de las casas, y juegos con niños y jóvenes en la Plaza de los Indios. Cada jornada concluía con la celebración de la Eucaristía junto con toda la comunidad.
Personalmente, lo que más nos conmovió a nosotros, Francis y Augustin, como angoleños, fue la apertura y la calidez con las que fuimos recibidos en cada hogar. Cada encuentro fue un recordatorio de la fuerza de la fe y de la necesidad de vivir y construir comunidad. Esa experiencia nos marcó profundamente. Dios nos da la posibilidad de dejar de lado nuestros problemas y preocupaciones para ponernos a su servicio. De esa manera, podemos amar al prójimo como Él nos pide.
También nos conmovió el entusiasmo y la disponibilidad de los jóvenes y agentes pastorales de la parroquia, quienes pusieron al servicio de la misión sus capacidades y talentos. Ese deseo de servir encendió nuestros corazones.
No es fácil describir plenamente lo que vivimos en esos días. Esta comunidad aún no cuenta con un templo o capilla. Solo dispone de un terreno que pertenece a la diócesis, frente a la Plaza de los Indios. Sin embargo, la energía de la gente y su sueño ya están en marcha. La futura construcción de la capilla Santa María será un verdadero signo de esperanza para la comunidad y para todo el barrio.
Muchos vecinos expresaron su alegría ante la posibilidad de contar con un lugar propio donde reunirse, celebrar y crecer juntos en la fe. Incluso varios se ofrecieron con entusiasmo para colaborar en las tareas de construcción, lo cual nos llenó de gratitud y admiración.
Agradecemos de corazón la oportunidad de haber participado en esta misión, que también fue para nosotros una experiencia de aprendizaje. Quedamos disponibles para seguir acompañando, especialmente a los jóvenes, en este camino de construcción comunitaria».
Fuente: Boletín de los Misioneros del Verbo Divino, Provincia Argentina Sur, febrero–marzo 2026, n.º 37.