Congregación
del Verbo Divino

Osvaldo Cavallar, SVD

Un Viaje Más Allá De Las Fronteras: el P. Osvaldo Cavallar, SVD, y su misión en Japón

Roma, 5 de marzo de 2025- En el corazón de Japón, donde las tradiciones ancestrales se entrelazan con la tecnología de vanguardia, el viaje de un misionero ha abarcado más de cuatro décadas, uniendo culturas, fe y erudición. El P. Osvaldo Cavallar, SVD, nacido en Trento, Italia, ha pasado 44 años en Japón, no solo como profesor de historia, sino como testigo silencioso de la fe en una tierra donde el cristianismo sigue siendo minoritario.

De los Alpes a la Tierra del Sol Naciente

¿Qué lleva a un italiano de Europa Occidental a dedicar su vida a un país tan distinto al suyo?

El P. Cavallar ofrece dos respuestas, una desenfadada y otra profundamente personal.

«Sabes que Marco Polo, de Venecia, viajó a China. Vengo del norte de Venecia y pensé, ¿por qué no ir más allá, no a China, sino a Japón?, bromea.

Pero el verdadero punto de inflexión se produjo durante sus días de estudiante en Roma, cuando se encontró con el Padre Johannes Erzmeyer, entonces presidente de la Universidad de Nanzan en Japón.

La universidad planeaba establecer un departamento de historia, y el P. Cavallar, un joven erudito apasionado por la historia fue invitado a «simplemente venir y ver».

Sin pensarlo demasiado, aceptó la invitación y se embarcó en un viaje que daría forma a la misión de su vida.

Encuentro con Japón: Un Tapiz de Historia y Modernidad

Al llegar a Japón, el P. Cavallar quedó impresionado no solo por los avances tecnológicos del país, sino también por su profunda herencia cultural.

«No se puede anular el peso de la historia mirando solo a la tecnología», explica. «Japón es una mezcla de eficiencia y velocidad, pero lleva consigo una antigua tradición: arte, literatura, Kabuki, artes marciales y religión».

Para él, para entender verdaderamente Japón, hay que mirar más allá de su fachada moderna y apreciar su profundidad espiritual, enraizada en el budismo y el sintoísmo.

«Si ignoras la tradición, te pierdes algo esencial del pueblo japonés», reflexiona.

La Misión en el Mundo Académico: Un Aprendiz Antes que un Profesor

El trabajo misionero del P. Cavallar tomó forma en un entorno poco convencional: un aula universitaria. Como profesor de historia en la Universidad de Nanzan, se encontró más como un aprendiz que como un maestro.

«Me veo a mí mismo como alguien que está aprendiendo, no solo impartiendo conocimientos», dice.

Su enfoque académico en la historia legal europea y el pensamiento político medieval ofreció a los estudiantes japoneses una perspectiva completamente nueva. Los desafió a ver la ley no solo como un decreto gubernamental, sino como un desarrollo histórico moldeado por los juristas a lo largo de los siglos.

«En Japón y China, la ley es vista como algo que el Estado crea. Pero en la tradición europea, el derecho fue moldeado por eruditos y pensadores legales independientes», explica.

Llevar este contexto histórico a los estudiantes japoneses fue un desafío, pero también una oportunidad única para el diálogo entre el pensamiento oriental y occidental.

Fe en el Diálogo: El Cristianismo en una Tierra no Cristiana

En una sociedad donde el cristianismo es una fe minoritaria, ¿cómo puede un misionero llevar la luz de Cristo sin una evangelización abierta?

El P. Cavallar cree en el testimonio a través de la acción y no de las palabras. «El cristianismo no se muestra hablando, se muestra con el ejemplo», afirma.

Un simple acto, recuerda, dejó un profundo impacto. «Un estudiante no cristiano una vez entró en mi oficina mientras yo estaba almorzando. Tomé un sándwich y le ofrecí la mitad. Años más tarde, se bautizó. Ese pequeño gesto marcó la diferencia».

Para él, la esencia de la misión en Japón reside en la presencia y el diálogo. La Universidad de Nanzan, con su Instituto de Religión y Cultura, ha sido un terreno fértil para estos intercambios.

 «Se trata de estar presente, no opresivo. Involucrar sin adoctrinar», explica.

Retos y Reflexiones Después de 44 Años

A pesar de su profunda integración en la vida académica y cultural japonesa, el P. Cavallar reconoce los desafíos.

Enseñar en la Universidad de Chicago antes de regresar a Japón ofreció una experiencia contrastante.

«El ambiente académico en Chicago era emocionante», admite, «pero elegí regresar a Japón, aunque tal vez debería haber dicho que no».

¿Mide su misión en términos de éxito? «No», dice.

«El impacto de un misionero no se cuenta en números: iglesias construidas, personas bautizadas. Si he hecho que una sola persona se detenga y piense, eso es suficiente para mí».

Un Llamado a la Próxima Generación

Para los jóvenes que disciernen su vocación, el P. Cavallar ofrece un mensaje simple pero poderoso: asuma los desafíos.

«La vida misionera no se trata de certezas, sino de adentrarse en lo desconocido y aprender en el camino», dice, «En la academia, en la vida, la pregunta es: ¿estás abriendo nuevos caminos? ¿Estás teniendo un impacto en los demás?»

Al reflexionar sobre sus décadas en Japón, resume su filosofía con humildad: «No pienso en mi impacto. Simplemente hago lo que me parece correcto, y dejo el resto al Señor».

El Legado de un Historiador Misionero

En una sesión rápida, el P. Cavallar nos da destellos de sus favoritos personales: Sashimi sobre pasta, San Francisco sobre San Pedro y, Bartolo da Sassoferrato como su figura legal medieval favorita.

Cuando se le pide que describa a Japón, en una palabra, simplemente responde: «Japón».

¿Y su mensaje a una audiencia global? «Sé tú mismo».

Un misionero, un historiador, un puente entre culturas, el P. Osvaldo Cavallar, SVD, continúa brillando la luz, no con grandes proclamaciones, sino con una presencia silenciosa y persistente en la tierra que ahora llama hogar.

GMD

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